lunes, febrero 11, 2008

Que porqué te quiero...


Inclemente o Adorable, según se te vea. Uno es capaz de viajar 12 horas - las doce horas en avión de la rox o las doce horas en bus desde Lima – con tal de sentirlas tan solo unos instantes. Sumergirse en ellas es casi una de las razones por las que vale la pena vivir. Suaves, aún cuando estén agitadas, sus olas nos envuelven y atrapan hasta dejarnos sin aliento y sin libertad para huir. Los que no te conocen y no te han gozado desde que nacieron afirman, con poco acierto, que todas son iguales, que no hay playa especial. Y quizás sí, en apariencia, todas las playas tengan arena y agua salada, pero no hay ninguna igual a ti. Con ese toquesito de sal que hiere los labios, una agitación que no llega a ser suficiente para un surfista hawaiano y unos cambios de ánimo casi constantes, el agua colaneña es y será siempre la adoración de los piuranos.

No eres tan famosa como la pintona de Máncora (Tumbes), ni tan llena de turistas como Copa Cabana (Brasil). Tampoco eres tan de ensueño como en Uruguay ni tienes supermercados y teatros a la vuelta como Asia (Lima). Tampoco estás libre de las desigualdades típicas del Perú (ver enero en el blog de Rafo Leon en Caretas) pero eres amorosa, dedicada, clemente y acomedida. Eres tú Colán, nuestra favorita.

¿Será que cuando se vive en un desierto como el piurano tendemos a ensalzar al agua aún cuando está salada? ¿Será el calor piurano el que nos lleva a encontrar una reconfortante paz con tus tibias caricias? ¿Será el exceso de sol el culpable de gozar tanto cuando finalmente se va y nos deja un cielo anaranjado que combina perfecto con tu ocasional verde esmeralda? ¿Será que tú estas siempre allí y no caes irrespetuosa desde lo alto para destruir todo a tu paso como sí lo hacen esos huaycos tremendos que anualmente nos dejan los ríos y hoy tienen a medio Perú de duelo? ¿Será el amor verdadero tan grande como el que te tenemos?

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Se nota que extrañas amiga.
Saludos,
Prissy

Marcela Mendoza R. dijo...

¿extraño a la playa? bueno hija, en esta selva de cemento llena de vehículos votando harto dióxido de carbono....

Marcela Mendoza R. dijo...

y solo para aclararte prisi, la de la foto no soy yo... es mi prima... y si, la foto la tome el fin de semana que paso....

solo eso...

Carlos Martinez dijo...

Ya me enamoré de Colan. Lo dices con tal calor y devocion que no puedo por menos de desear sumergirme en esas aguas que se ven tan lindas con tu mirada. Y es verdad: los que somos de tierras áridas o vivimos entre el asfalto no podemos describir el amor por ese cachito de naturaleza que todos tenemos en nuestros deseos.

http://mishuevos.blogia.com/

mary dijo...

que rica agua!!!

Marcela Mendoza R. dijo...

y cuando la conozcas te recontra enamoraras Carlos...

riquisima Mary

Esther dijo...

¡Qué bonitas fotos! Sobre todo la primera, con esos destellos bajo el sol ¡me encanta! Preciosas. Se nota que es un bonito lugar.

Comprendo este amor tan especial por ese bello lugar; las playas, con sus olas... ...sobre todo, ciertas playas especiales, te mentes en ellas y es como estar en el paraíso. Yo tb tengo una favorita, salvaje, alejada de la ciudad y te pones ahí y estás en la gloria ¡Me encanta! Sí, te comprendo y conozco esa sensación.
Me suelen gustar menos esas playas que están llenas de gente y tienen al lado la ciudad, me gustan más las salvajes ¡Son paraísos! y ojalá nadie ni nada, rompa su magia, con toneladas de cemento, por los siglos de los siglos.

Un saludito.

Marcela Mendoza R. dijo...

cierto Esther, la playa puede ser eternamente bella si no la llena nadie de edificios y más edificios...

y sí, el celular se porta, mira que se pudo captar parte de la esencia de lo que estaba tratando de explicar...

mahaya dijo...

Si se parece a las fotos debe ser un lugar precioso

Marcela Mendoza R. dijo...

lindo!

espero algún día puedas venir a Perú y conocer nuestras playas.