martes, febrero 07, 2006



A medio metro...


El domingo, luego de una agradable tarde en un club en Cieneguilla, en la que la falta de sol era alarmante (segundo domingo sin sol en pleno verano!!!), hubo que emprender el regreso. Como éramos varios, y no todos entraban en el carro, mandaron a los más jóvenes en micro.
Con mucha alegría debo comentar que yo estaba en el grupo de las tres más jóvenes. Las otras eran mi sobrinita de siete años y mi prima Laura de 23. Partimos temprano, antes que el resto, y yo iba orgullosa de que el calificativo juventud se me aplicara.
La primera descepción la vivimos al ver que todos los micros pasaban super llenos. Iban peor que latas de atún. Ahí no entraba ni un alfiler. Luego de ver pasar tres micros, decidimos tomar un taxi colectivo. Pero todos pasaban llenos.
Luego de más de 20 minutos ahí paradas, tomamos un mototaxi hasta "más adelante" en donde decían era más fácil conseguir un carro. Paramos a varios taxis vacíos y se repetía el mismo diálogo:

- Señor ¿va a Lima?
(carro a medio metro de la vereda, hombre greñudo mira por encima del hombro, frena y hace señas con la ceja)
- ¿es colectivo?
(hombre se alza de hombros y luego de mover la cabeza en negativo, se va veloz. Lo peor del caso es que da la vuelta y se vuelve a estacionar en donde van los colectivos o para más arriba para llevar a otra gente)

A mí ya me dolía la cabeza. El cielo empezaba a oscurecer. Nuestra paciencia se agotaba. ¿porqué no pueden acercarse a la verada? ¿porqué nos decían que no iban a Lima si en realidad si iban? ¿proqué nos dejaban varadas y subían el cerro con otras personas?

Es la mentalidad del vivo. La criollada. Nos veían desesperadas por irnos, juraban que teníamos harto billete y querían sacarnos una carrera completa (¿treinta soles? ni hablar estaba eso en nuestro presupuesto).

Finalmente un tipo se compadeció y nos llevó. Y más adelante lleno rápido el carro con otros pasejeros. Allí había bastante gente queriendo viajar, por eso los taxis nos dejaban (eramos dos gatas, como se dice) y se iban a llenar allá.

- Me llega esa actitud!!!- dijo mi prima
- Amerita un blog de queja - le dijo yo

¿Qué más puedo decir? bueno, que sali antes que todos los de mi casa y llegué última, no tanto por la demora en el viaje (es igual una hora en colectivo o en carro particular) sino por la demora en conseguir un chofer con un poco de sensatez.

4 comentarios:

Walter Guerrero dijo...

Pasa a menudo. Siempre hay gente que desea aprovecharse de los demás en un momento de necesidad. La oferta y la demanda, le dicen. Pero no se trata de una ley económica sino de una condición naturalmente humana: la especulación.
Para equilibrar la economía podríamos suponer que existen las normas, las leyes, a fin de cuentas: El Estado. Pero hoy por hoy, la ideología económica y sus acólitos desde el periodismo, o algunos institutos tratando de emular a los anglosajones think tank, tiene por propósito reducir al Estado arrinconándolo a límites casi de subsistencia... Eso es, a fin de cuentas, olvidar el rol del estado como expresión del Pacto Social. De allí a sacarle la vuelta a la ley y al Estado, hay poca distancia. Si no, habría que ver algunos escándalos periodísticos y empresariales, por ejemplo. Pero si así piensan nuestros "líderes", imaginen pues nuestros choferes de taxi.

Mameri dijo...

coincido contigo. El taxista es el fiel reflejo del pueblo y del país, las más de las veces. Siempre está ahí esa criollada de querer sacar partido donde no toca y a toda costa!!!

Fede dijo...

taxis colectivos.. moto taxis... Usted viene del futuro o de otra dimension?

Mameri dijo...

HOLA FEDE!
lo que pasa es que en Perú, país variopinto, tenemos de todo: los moto taxis son unas motos con un carrito (estilo carreta)que jala un asiento doble con techito y todo. Son de lo más inestables, pero refrescantes. Solo se usan en las afueras de la ciudad (como el campo) o en provincias.
Y los taxi colectivos son taxis tomados en una avenida por varias personas, quienes entre todos pagan una carrera completa.
Vió, tenes que visitar estas tierras un día y lo verás che!