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domingo, diciembre 05, 2010

letra muerta


Sí. Los meses pasan, los días caen como hojas en otoño... y todo eso, pero los peruanos no logramos cambiar algunas cosas. Con pompas anunciaron el código del peatón, que establece serias sanciones (cerca de 100 soles) por no respetar las reglas de tránsito, pero es como si aquí no hubiera pasado nada.
En las diez cuadras que recorro a pie para llegar al diario, a diario valga la redundancia, me cruzo con por lo menos 10 personas por cuadra que no respetan la citada norma y cruzan a mitad de pista o no respetan la luz roja... ¿y el famoso código? ¿y las multas? ¿y la erradicación de la imprudencia? mmmm.... todo fueron palabras.
Tanto es así que el otro día, como se ve en la foto, no solo las personas hacían lo que querían, sino que los mismos carros, desesperados por el atoro atroz que había, decidieron subirse a la vereda y a la plaza para tratar de avanzar como si fueran gente...
¿y los policías de tránsito? preocupados con el mill0nario sueldo y liquidación que cobró el expresidente de ESSALUD al renunciar para irse de ministro delos policías. HA! Sí! ahí si se apega a la ley y la exprimen: cobra mas de cien mil soles por despido arbitrario cuando se trata de renuncia. Cien mil soles que podrían servir para ampliar la sala de emergencia del hospital de Angamos, en donde decenas de pacientes de emergencia esperan dos a tres horas de pie a ser atendidos porque no hay un centímetro cúbico libre en tan pequeñ espacio. El mismo ESSALUD que no respete muchas leyes con sus enfermeras, sí las respeta a su gusto para pagarle a su presidente lo que no le tiene que pagar... sí, la ley sigue siendo letra muerta...

lunes, setiembre 13, 2010

ni tanto...


Me dejé llevar por las apariencias... y menuda fue la decepción. Y es que eso de depender de la modernidad...
El señor del mostrador me dijo que claro, que es seguro y rápido, que no es complicado. Los galanazos de saco y corbata que tan nice iban jalando la maleta, con la barbilla inglesa tan por lo alto acompañados de unas ejecutivas de elegante sastre y pelo recién peinado me hicieron creer que los augurios del señor del mostrador eran ciertos y termine subiendo al Metro - un tren subterraneo que cruza el centro de Londres - sin imaginar cúan grande sería mi arrepentimiento.
Al rato de haber cruzado varias estaciones, empezó a bajar la velocidad mucho y a detenerse por espacios de 15 minutos. El fino inglés del costado me repitió más de dos veces que eso no era lo usual mientras un funcionario, al puro estilo de contestadora telefónica, se disculpaba por los imperfectos en el software que los ingenieros estaban tratando de resolver. Nada. Que mi gasfitero llega más rápido y - a la criolla - me soluciona cualquier imposible sin disculparse tanto.
De más está decir que fuimos pasando, allí encerrados bajo tierra, del conformismo y la indiferencia a la incredulidad y el temor. De pronto el tren, como se pudo prevenir, se detuvo por completo, empezó a apagar algunas luces y gemir sus últimos lamentos hasta parar el motor. Entonces Agatha Cristie y Holmes se apoderaron de mi imaginación y miré recelosa de un lado a otro, preparándome para la pronta llegada de algún misterio. Los minutos pasaban, la luz seguía tintineando... y el tren no tenía cuando moverse.
Tras confirmar que ninguno de los presentes era un criminal y leer todo el periódico gratuito con reportes de extraños crímenes en una mansión de siete habitaciones, terminé por convencerme de que aquellas negras paredes que casi acariciaban al vehículo no iban a cobrar vida para aplastarnos. ¿y para eso quiere mi presidente un tren eléctrico? pensaba como toda una tercermundista colada en la modernidad europea que se jacta de evitar el tráfico bajo tierra. Ja! que si hubiera estado al lado de la calle, en mi combi asesina, pues me hubiera bajado y hubiera seguido a pie... y no me habría demorado más de tres horas...

viernes, setiembre 28, 2007

Las verdades de la Rox


Y bueno, Rox tenía razón. Por más fluidez con la que uno intente hablar, muchos te miran extrañados mientras piensan ¿Where are you front? Y no solo los blancos como el papel, sino también los más bronceados que la noche, que por cierto abundan. Tan solo los latinos (cada vez que veía uno me provocaba abrazarlo) te reconocían como compatriota y te empezaban a conversar emocionados. Es por eso que terminé yo contando toda “mi versión” sobre el terremoto a varios descendientes de mexicanos o colombianos, quienes por haber nacido en tierra norteamericana, tan solo conocían unos diez vocablos hispanos.

Y también tenía razón Rox cuando decía que acá si no tienes carro no vas a ningún lado. Al menos en donde estuve, las pistas eran inmensas y no tenían veredas. Así que si uno quiere movilizarle para algún lado debe empezar por llamar por teléfono un taxi o rentar por teléfono un vehículo. No hay ambulantes, ni transeúntes, ni caminantes, ni bebes en coches, nada. Tan solo inmensos robles que rodean las pistas y esconden al mundo lo que detrás de ellas pasa. ¿Y donde vive aquí la gente? Se pregunta uno mientras imagina cómo serán las casas detrás de tanto árbol.

Y sí, Rox, aquí no están nuestros pobres. Los niños solo andan muy bien vestidos paseando por el Moll del brazo de mamá. Al menos por donde anduve no me topé con ninguna persona a la que pareciera faltarle con urgencia el efectivo. Y aún cuando era día de semana, los restaurantes (que ocupaban una manzana entera) estaban repletos de comensales (con sus respectivos autos del año en la puerta). Y los ipod se venden en máquinas expendedoras como si de bolsas de chocolates se tratara. Y nadie deja tirada la envoltura de un sándwich sobre la mesa.

Y no exageras Rox cuando reafirmas que uno se siente diferente. Sí. No es lo mismo. Son todos políticamente amables y extremadamente correctos. A lo mucho algún muchacho pone la música a todo volumen… pero ahí se le acaba la rebeldía, porque no se adelantan ni medio centímetro el semáforo y mucho menos toca el claxon. Con razón a Lindsy Lohan la llevaron a la comisaría por ir a exceso de velocidad: aquí es difícil ignorar una regla de tránsito. Y mejor no digo la cantidad de personas que en el Perú manejan con exceso de alcohol sin recibir castigo alguno …

Y, sí Rox, el grupito de periodistas latinos no pasábamos desapercibidos.