viernes, febrero 20, 2009

500


Hace algún tiempo, en un almuerzo – conferencia de prensa, estaba el moderador invitando a algunos asistentes a decir su nombre y presentarse. En eso escuche mi nombre en labios de otra persona, que estaba justo sentada al costado mío.

- Perdona, escuche decir que te llamas…
- Sí, y tú ¿cuál es tu nombre?
- El mismo
- ¿Cómo?

Y ahí quedó la anécdota. Al menos así creí. Mi homónima trabajaba en una entidad estatal y sabía de mi existencia porque había leído mis artículos. Punto. Sin embargo, mi sorpresa fue mayúscula ayer por la tarde, cuando, por pura casualidad, puse en el buscador de Facebook mi nombre. 500 coincidencias arrojó el acomedido. ¡Quinientas! Alcancé a revisar las primeras tres páginas y vi homónimas en España, Colombia, Argentina, México, Puerto Rico… incluso había una página dedicada a convencer a una Marcela Mendoza para que creara una página en Facebook. Asustada, fui donde el sabiondo de Google y sí, habían varias Marcelas por conocer. Probé en Altavista (¡UHF!) y habían varias coincidencias, entre ellas una que usa trenzas rastra y se acababa de casar con otra señorita (¿?). Intenté en Yahoo y lo mismo. Total, que habemos muchas más Marcelas Mendoza de las que me hubiera podido imaginar. Felizmente que la individualidad no depende del nombre, que no existen dos Marcelas iguales y que solo una pertenece al clan Riofrío.

2 comentarios:

M. Isabel Guerra dijo...

Jeje.

Yo también tengo una homónima peruana, una Isabel Guerra, que ha trabajado en la fundación Por los Niños del Perú.

Y tengo una homónima española, una monjita que pinta unos cuadros hiperrealistas preciosos!

Marcela Mendoza R. dijo...

mejor reirse. al principio casi me da un ataque al ver tantas marcelas... pero bah! que aqui en mi oficina que mejor creemos una pagina en facebook que se llame "yo tambien me llamo marcela mendoza!"...