lunes, junio 13, 2011

Parecidas, pero diferentes


Parte del encanto de una ciudad como Nueva York, es que, en medio de todos sus contrastes habita un profundo respeto por la pluralidad que incluye, claro esta, un deseo por tener la verdad en sus manos y equilibrar el inminente poder que en sus calles se negocia. Esas calles neoyorquinas llenas de paisajes tan parecidos a los ingleses pero innundadas al mismo tiempo de una prensa muy pero muy distinta a la inglesa. Y es que, al menos a mi modo de ver, si bien en todos lados existen chismes poco serios, aqui está la cuna, lo puder ver, de quien tiene el interés de ir mas allá del chisme e investigar a consciencia hasta hallar los secretos que los poderosos esconden.
Conocer a la gente que trabaja en el New York Times fue perfecto para diferenciarlos de su madre patria, Inglaterra. No es que en Inglaterra o en Sudamerica no exista periodismo de investigación, sino que aquí pude respirar ese deseo por el equilibrio - que solo el cuarto poder sabe dar - en su máxima expresión.
Parte de ese espiritu que los caracterista radica en un bien entendido instinto que los lleva a plantearse dudas, estar alertas a lo que no esta dentro del cause natural de las cosas y anirmarse, sin miedos ni tapujos, a descubrir aquello que es necesario saber

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