martes, enero 08, 2008

Adorable multitud


NO, no me refiero a las multitudes de los circos o conciertos (esas pueden llegar a ser detestables). Es la multitud de las familias numerosas. De esos conglomerados a la italiana que solemos ver en películas como “Más barato por docena” y que se convierten en el panorama típico de cada Navidad.

Allá en mi querida Piura nos solemos juntar para estas fiestas los parientes que andamos desperdigados lejos del terruño. En un caserón inmenso entramos más de dos docenas de parientes dispuestos a reconectarnos con nuestras raíces. Y sí, el laberinto reina y más de algún adulto puede llegar a perder la paciencia ante tanto griterío de los menores del clan, pero se disfruta cada instante.

Allí no existe la soledad, literalmente hablando, en ninguno de los ambientes de la casa, sin embargo, el teléfono fijo puede sonar miles de veces sin que nadie conteste. Y si llega alguien a buscarte pueden pasar tranquilamente 15 minutos hasta que te avisan. Incluso en muchas ocasiones la visita se encuentra en amena conversación con distintos tipos de adultos y niños antes de poder contactarse contigo.

Hay gente de todas las edades (desde bisabuelos hasta recién nacidos), de todos los colores y de todos los estilos. Y la bulla generada es tal, que no está permitido tener dolor de cabeza. Además, con la emoción de verse después de tanto tiempo – como si no existiera el chat – y la cantidad de historias pendientes de contar, las charlas fluyen automáticas por todos los ambientes y se prolongan al máximo, da tal forma que no puedes pasearte por la casa sin escuchar un “bla, bla, bla…” por algún lado.

Ese es parte del encanto navideño. Poder ver a la familia, saber como está cada uno, gozar de las travesuras de la pandilla de primitas y respirar ese cariño que solo en casa te pueden dar. Pierden importancia los pequeños inconvenientes – como el Nacimiento incendiado por culpa de una vela o la elegante bandeja rota – y las discusiones tontas por impases operativos pasan desapercibidas (Bien lo dio el burro de Shrek: “Navidad no es Navidad hasta que uno de los niños llora por algo que le dijo un primo”). Lo importante es estar todos juntos y compartir ese alegre momento en familia.


PD: En las fotos las pequeñas del clan en sus labores playeras de este verano. Colán - Piura - Navidad 2007

6 comentarios:

Iva dijo...

así mismo es colega. un feliz 2008 para usted desde el caribe.

Matías Zibell dijo...

Qué buenos son esos momentos. Yo tenía un poco cada fin de año cuando abandonaba Buenos Aires y me iba a la casa de mis abuelos en Córdoba. Pero eso fue hace mucho tiempo.

mahaya dijo...

Sinceramente...¡Me ha dado urticaaaaariaaaaaaa! Dios que horror.
Pd/ es que soy antisocial del todo...

Carlos Martinez dijo...

Al hablar de tu multitud parece que hablas de la mia propia. Todo es calcadito a lo que pasa en mi multitud martinez ja ja ja ja
Y para eso estan estas festividades , para irnos viendo mientras la vida nos va marcando. Yo creo que siento hasta la presencia de los ausentes....

Mameri dijo...

salduos Iva!!!

matias: volveran matias, ya habra oportunidad (ni bien crezca el bebe)

mahaya: x eso digo que con dolor de cabeza ni cruzarse. pasas por la sala uno, dos personas en charla. pasas por la sala 2, cuatro personas en charla. vas a la terraza uno, tres niñas jugando. el jardin otras tres niñas jugando. vas a la terraza dos, el visabuelo con visita. subes al escritorio, un par de adolescesntes en la compu...

es que asi somos los latinos no carlos

Mameri dijo...

y la cena navideña ... no hay forma de sentar a todo el mundo en una mesa. los jovenes por aca, los mas mayorcitos por aca y todos los niños... a la terraza!!!