
En mi matutino y habitual viaje rumbo al diario, volví a ver una imagen repetida en los últimos meses: un choque de autos. Ya lo pasado, pasado, canta el bolero y por tanto, el “olvidar y cuenta nueva” es lo que nos queda. Sin embargo, cuando vi desde mi ventana a la ambulancia recogiendo a un herido y el auto totalmente aplastado recordé una imagen común en mi primera infancia.
Allá en los ochenta yo era muy pero muy pequeña (en negrita y subrayado) y no tenía noción sobre los aumentos en el precio del azúcar, ni las colas para conseguir arroz, ni me di cuenta de la inflación. Además tenía otros dramas que me preocupaban mucho más que las decisiones de Alan García sobre el acontecer económico. Lo que sí recuerdo muy bien eran los constantes apagones (un terrorista, dos terroristas … sobre una torre derrumbada) y los choques de autos.
A mi hermana y a mí nos encantaba pasar el rato en la ventana de nuestro cuarto viendo a la gente pasar e imaginando qué ocurría en la casa fantasma del frente (que luego se convertiría en un popular restaurante). Y en todo ese tiempo se repetían con mucha frecuencia los accidentes de tránsito. Sin importar la hora y el día, la velocidad desmedida o el nerviosismo por vivir una época de terror (era el apogeo del terrorismo) originaban un sin fin de accidentes. Eran casi como el pan de cada día.
Para cuando ya era yo consciente de la importancia de no emitir dinero sin respaldo en las reservas de oro, Fujimori había dado un golpe de estado y los accidentes de tráfico habían dejado de ser tan constantes. Ya para Toledo, aun cuando el tráfico seguía siendo caótico en diversas avenidas, los accidentes no eran tan frecuentes como cuando regresó Alan García y su compañía. Así, en el primer año de gobierno hemos tenido una alza increíble en el número de accidentes. 2007 ha sido el año de los ómnibus caídos y de los centenares de fallecidos en las carreteras al interior del país. Incluso en la ciudad se ha incrementando el ya tormentoso caos.
¿Pura casualidad? No lo creo. El taxista del otro día me dijo que el problema está en la falta de control policial en las carreteras y la imprudencia de la gente, que anda un tanto más nerviosa. No lo sé. Solo les dejo estos datos para que pensemos en como presionamos a las autoridades en busca de una mejora:
- Según la base de datos de la Policía Nacional del Perú señalan que cada 24 horas mueren unas diez personas en vehículos chocados.
- Van 25 mil muertos en ocho años.
- 19 mil accidentes se deben a imprudencia del conductor y solo 2 mil a fallas mecánicas en los últimos tres años.
- Según un reporte reciente ya van 50 mil accidentes de tránsito que han dejado más de 80 mil víctimas. Y específicamente en las carreteras tenemos que hay más de 740 personas que perdieron la vida este año mientras viajaban al interior del país.
P:D Para volver a empezar de nuevo, no basta con no repetir la inflación de los ochenta. También hay que poner mano dura ante las imprudencias al volante…