martes, octubre 10, 2006

¡Pim! ¡Pam! ¡Pum!

(No está de más hablar de Miraflores, ahora que andan los alcaldes en campaña)

Partimos rumbo al parque, como cualquier otro fin de semana. Montadas en bicicletas, los problemas parecen quedarse atrás, lejos, en la bulliciosa cuidad. Entre el verde de los árboles, las flores miraflorinas y la vista al océano pacífico, la paz reina.

El malecón es una de las partes más bonitas de Miraflores. Aquí los niños son felices. Los parques tienen una baranda desde donde puedes contemplar la playa. Si hay viento puedes volar cometas. Y si no, están los juegos, las pistas de patinaje y demás columpios.

Valgan verdades, y le duela a quien le duela, desde que los Andrade asumieron la alcaldía de este distrito, la apariencia turística mejoró mucho. Se invirtió en jardineros, se armaron edificios, se limpio bien la pista…revivieron la zona. Por si fuera poco, en el aspecto informático han logrado muchos aciertos. Desde el Wi Fi hasta las sesiones en línea, pasando por la instalación de cámaras en las principales vías… se ven avances importantes. No obstante, existen todavía mejoras importantes por hacer en cuanto a la zonificación, la eliminación de algunas zonas peligrosas y otros detalles. Uno de ellos saltó en evidencia el fin de semana pasado.

Luego de varias vueltas, montar por aquí y jugar por allá, antes de iniciar el regreso vimos algo alarmante. Unos agentes de seguridad bajaron al gras y entre gritos y amenazas tomaron al pobre heladero de los hombros. Hubo todo un forcejeo y mucha violencia. Luego de un par de malas palabras lo subieron a un camión. Una mujer salió en su defensa y le tiró tierra a los efectivos policiales, quienes ni se inmutaron.

Los espectadores de tamaña grosería nos quedamos boquiabiertos. Más de un niño menor de cinco años señalaba y preguntaba alarmado a sus padres porqué se estaban llevando los helados. Mi sobrinita, quien ha comido esos helados desde que nació y sueña con llegar al parque para que le compren uno, reclamaba airosa desde su bicicleta.

Luego de unos minutos – es cierto, me demoré en reaccionar – fui al policía más cercano, quien me explicó que en los parques está prohibida la venta ambulatoria sin el debido registro. Bueno, no sé yo si los helados eran clandestinos o porqué no tenía licencia el pobre hombre, pero respetos guardan respetos. ¿Qué les cuesta hacer su trabajo en forma más civilizada? ¿Por qué no miran que hay muchos niñitos muy pequeños ahí a quienes asustaron con tanto escándalo? ¿Porqué recién hoy lo levantan en peso? ¿Porqué no hacen eso con los delincuentes callejeros a media noche? ¿Y los drogadictos o borrachos que se amanecen en los rincones menos vistosos del distrito?

No es que le haya quitado mi voto de reelección al alcalde actual, ni sueño con que todos los problemas se desaparezcan en un minuto, pero si me parece importante, como ciudadanos, exigir mayor cuidado en los espectáculos que se arman en un parque infantil y poner aún más empeño en sancionar duramente al delincuente.

Al rato, ya casi olvidando el suceso, volví al borde del malecón a contemplar las aguas verde azuladas y suspirando comenté “Que relajante que es venir al parque, ¿no?”. A lo que mi sobrinita, ni corta ni perezosa, arguyó: “Hoy día no tanto. ¿No viste el - pim - pam - pum que le dieron al pobre heladero?”.

No sé que opinan ustedes, pero en ese instante, mi sobrinita me dejó sin comentarios.

16 comentarios:

ROx dijo...

Oye, parece que tu sobrinita va a ser editorialista... Me encanta la descripcion de Miraflores, me hizo extranarla. Me encanto vivir alli, aunque solo fuera por poco mas de un ano. Y cuando voy a Peru no tengo tiempo de pasar por alli bua!

Matías Zibell dijo...

Estimada colega
Hace unos años, después de visitar Cuzco, me quedaba un día entero para conocer Lima. Me dijeron "ve a Miraflores", por lo que tomé un taxi desde el aeropuerto hasta ese sector de la ciudad. Me salió tan caro que sólo me quedaron unos pocos soles en el bolsillo.
Luego de disfrutar Miraflores, me tuve que volver caminando hasta la plaza donde está la estatua de San Martín (lo más céntrico que pude) para tomar un taxi más barato que me dejara en el aeropuerto.
Saludos,
Matías

Esther dijo...

Estoy en contra de que la policía haga su trabajo utilizando la violencia. Nadie tenemos derecho a humillar a una persona de esa forma e igual que exigimos respeto por nosotros mismos, debemos respetar a los demás. Creo que esos policías podrían haber hecho su trabajo igualmente bien sin recurrir a la violencia.
Aquí,en España, si se ve un caso de ésos el agredido, en cuanto puede denuncia al policía y éste se puede ver eliminado del puesto.
Es decepcionante ¿ Qué son, prestadores de seguridad ciudadana de forma civilizada o, animales?

Un saludito.

boris dijo...

hola marcela, me quede con las ganas de visitar miraflores, es terrible cuando la autoridad usa su poder para cometer abusos
saludos, boris

Mameri dijo...

al menos ahora me dictó el título no? je je je

huy matias! si caminaste harto viste el verdadero Perú... mi Lima tan variopinta y diversa, con mucho y con poco. los taxis... esos merecen diez post...

eso esther, las buenas maneras son importantes.

boris: un poco de cordura digo, un poco no más ¿es mucho pedir?

Danza Invisible dijo...

Lo más profundo que puedo decir es: PLOP!

Anónimo dijo...

"¿Porqué no hacen eso con los delincuentes callejeros a media noche?

Muy Bien dicho

shung dijo...

lindo el artículo...

Psiquiatra Peruana dijo...

Oye que pena, demas, no hay derecho pobre heladero. Eso no se hace, que decepcion, el alcalde deberia de leer tu texto y rendir cuentas... es que acaso él ordena tales abusos?

mareitas dijo...

tamaña lisura!!!

Mameri dijo...

y fijate danza que me cruce con varias personas luego que me preguntaban ¿han visto donde esta el heladero? a lo que yo respondía: ya se lo llevaron en un camión.

los delincuentes nocturnos, a esos duro anónimo.

gracias shung

psi: digo, como el alcalde es el jefe de los jefes, es el que puede ordenar que traten mejor a la gente.

mareita: tamaña!!!

mahaya dijo...

Como se pasan algunos la verdad

Opalo dijo...

Que lastima que como dices no se use la "autoridad" para poner mas orden en la ciudad sino para dar espectaculos como el que detallas.Quizas el heladero no tenia permiso, pero la manera en que se lo llevaron tampoco fue la mejor :(
Un abrazo

blueberrie dijo...

Cuando las autoridades se reconocen impotentes ante el delito, para dar una señal de fuerza se ensañan con el más débil.
Una fotografía del folklore latinoamericano.

Una buena semana para vos.

Opalo dijo...

Deje un aviso en mi Blog, a ver que piensas al respecto.
besos

Mameri dijo...

mahaya: y unos meses atrás se lo hicieron a una viejita que vende pan.

opalo: si, es muy probable que caducara su licencia, porque a ese señor lo he visto siempre ahí.

blue: quien necesita gritar para hacerse notar...