domingo, noviembre 22, 2020

Solo necesitamos amor

Perú sangras, Perú dueles.

Los últimos días han sido tristes para todos los peruanos. Hemos visto violencia, mucha violencia, reprimida con más violencia aún. Como cuando alguien estaba en silencio, reprimido en una esquina, y de pronto explotó. 

Perú sangras, Perú dueles. 

La gente grita. La policía tira bombas lacrimógenas a gente que tiene una mascarilla puesta. La gente llora. Se enfrentan ambos bandos como si se tratara de una guerra. Una masa humana vitorea. Los padres de los jóvenes, en casa, paralizados de miedo ante lo que muestran las pantallas.



Perú sanas, Perú resurges.

No importa la ideología. Importa recordar lo que amarse significa. Oír al que está gritando. Escuchar sus reclamos. Atender el malestar social que ha generado esta crisis política, económica y sanitaria. O al revés: sanitaria, económica y política. Buscar soluciones, tender puentes, practicar la empatía. 

Perú sanas, Perú resurges.

Sembremos amor en cada minuto de nuestras vidas. Al repartidor tratémoslo con respeto, es muy probable que extrañe su patria y esté aquí porque no tiene más remedio. Al taxista sonríele, Al pobre, al que tiene menos que tú, ayúdalo. Dona lentejas a Cáritas. O a la ONG de tu preferencia. Y si tienes un joven cerca, siéntate a conversar con él, escucha lo que tiene que decir. Ese es el camino.   

viernes, junio 19, 2020

Mi antivirus favorito

Mi antivirus favorito tiene una pizca de anti-egoísmo sumado a otro poco de disciplina y empatía. Creo, sin ánimo a equivocarme, que este virus, entre otras cosas, nos ha venido a enseñar a amar. Sí, amar. No me he equivocado de palabra. Me explico.
Amar significa, así con mayúscula, una decisión racional de hacer el bien al otro, tanto bien como el que me deseo y proveo a mi mismo. No se puede amar al otro sin amarse uno. Es decir, Amar es amarme yo y amar el próximo. Juntos buscar el bien común.


Este virus que nos golpea inclemente, nos exige Amar. Si te quiero evito contagiarte. No te expongo. No me voy a darte un abrazo porque deseo evitar que te contagies. Porque, a menos que te hayan hecho todos los test existentes y hayas dado negativo, podrías ser portador.
Pero no se trata solo de amar a los amigos y la familia y no exponerlos al contagio. Se trata de la comunidad. Si salgo, no me acerco mucho, mantengo la distancia, camino lejos del tumulto y lo evito. Menos escupo, toso sobre algo o sobo mis manos en las superficies luego de tocar mi nariz o mi boca. Porque te quiero, me alejo, como dice un slogan por ahí.


Las calles limeñas están llenas de mucho egoísmo. Lo he dicho ya varias veces. Al que le sumas la rebeldía de no querer hacer lo que me dicen sino lo que a mí me parece. Es egoísmo, y no otra cosa, lo que hace botar basura en la calle o en la fachada de una casa ajena.  Y la lista es larga.
Si quiero bañarme en la playa y salgo a pesar de que me lo prohíben porque "me da la gana", según dice ese que sale con su tabla, desafía la disposición y, para empezar, da mal ejemplo. Si están diciendo no salgan es para que todos obedezcan, porque si sale uno y no pasa nada, entonces salen todos y se hace tumulto y viene el contagio.
No estoy diciendo que no existan personas que salen para ver si consiguen algo para comer ese día y que como no tienen refrigerador no pueden comprar para varios días y literalmente pueden morir de hambre. Digo que si sales puedes cuidarte y cuidar a los demás un poco más si lo intentas.
Hay zonas en donde es mucho más fácil contagiarse por el tipo de vivienda, pero si quienes viven en distritos "aireados y cómodos" hubieran cumplido las reglas a raja tabla al principio no tendríamos ahora el desastre que se vive en zonas menos favorecidas y mucho más difíciles de contener. Sí un portador no se va de visita por aquí y por allá no contagia. Y no exponer al otro al contagio es una forma de amar. 

No sé

No sé si existe
el amor a primera vista
Pero nunca podré olvidar
como brillaban tus pupilas
el día que te ví por primera vez.

No sé si esto es solo platónico
pero siento que soy toda de tus labios
aun cuando jamás nos hemos besado.

No sé si es amor platónico
o una locura mía
pero quiero que me quieras
como cuando por primera vez
tus ojos me amaron.


sábado, febrero 29, 2020

Ese sujeto llamado prójimo

Pequeños actos - y gestos - nos dicen mucho del corazón de las personas y sus niveles de apertura al bienestar común más allá del uno mismo. No nos confundamos. No digo que no tengamos amor propio, sino que pensemos un poquito más en el tú, el nosotros y ellos.
El limeño promedio a veces parece metido en una carrera contra el tiempo donde el "yo me mi conmigo" prima. No es que no tengamos otras virtudes o no seamos buenos amigos, sino que el prójimo queda fuera y el desconocido no existe.

El reciente escándalo del gerente del restaurante que uso el sitio preferencial reservado para discapacitados y lejos de disculparse admitiendo el error ante el reclamo se puso altanero, fue una clara muestra de esa dolencia como sociedad insensible que nos aqueja.
El sitio preferencial existe para ayudar al prójimo, a ese desconocido que necesita nuestra mano porque tiene una vida más complicada que la del resto. Sacar una silla de ruedas del auto es complicado y entrar sin rampa aun más. Dejar libre su sitio es el camino para facilitarle la vida. Es pensar en el tú primero, ese tú que no es mi pata.
Los comentarios en redes de respaldo al trasgresor de la norma tenían un elemento común de normalizar la prepotencia y justificar el egoismo. Ese mismo que prima también entre los que ayer se quejaban de los retrasos en el tren por culpa de un suicidio. ¿Qué nos pasa? ¿Desde cuando mi prisa es más importante que el sufrimiento ajeno?

Lo peor es que lo vamos normalizando y creemos que está bien ser egoístas. Es quizás por eso que ahora Amy (de Mujercitas) nos parece "buena". No señores, Amy envidia a su hermana, quiere todo lo mejor para si misma y no piensa en los efectos de sus actos en su propia hermana, menos en el prójimo desconocido. En la nueva versión cinematografica de la historia el personaje es el mismo, lo que pasa es que ahora justificamos el "vale todo" por mí felicidad sin importar quien queda atrás. Y eso es justamente lo que, como sociedad, tenemos que cambiar.

domingo, febrero 24, 2019

Todos somos Roma

Solo para pecar de cursi arrancaré diciendo que todos los caminos conducen a #Roma. En verdad, todos somos Roma, al menos en Latinoamérica. Todos vivimos en una simil de la calle Roma y tenemos en nuestra memoria alguna Yalitza que era parte sustancial de la familia. Esa segunda mamá que a nosotros o a alguien muy cercano a nosotros, cuidó por pocos centavos.
Al ver la cinta sentía que estabamos en Perú. En mi mente desfilaron miles de anastacias sacadas del violentado Ayacucho y obligadas a dejar atrás su quechua para cuidar niños ajenos como propios. Ahí estaban engañadas, abandonadas, resignadas, sumizas, temerosas, aburridas.
El mérito de la película va más allá de la reivindicación. Nos muestra una realidad viva, persistente, cotidiana y no por eso menos triste y dolorosa. No es, para nada, una historia entretenida. Es una foto triste de una problematica persistente en nuestros continentes.
La Lima actual , al igual que México, aun tiene mucho machismo, racismo, clasismo y un largo etcétera. Es ese sentimiento el que ha hecho que muchas voces protesten por las nominaciones al Oscar, por las portadas de revistas y toda la bulla a favor de Yalitza. Y es ese mismo sentir el que ha originado la protesta de las socias de un club limeño por la excesiva presencia de nanas "sin derecho".
Gane o no el Oscar, Yalutza ya triunfó. Reavivó el debate, abrió los ojos al mundo sobre lo que significa ser indígena y trabajar en una casa cuidando de otros. Nos recordó su rol dentro de la familia y la sociedad. Fue la voz de miles de empleadas del hogar. Ya se que no son seres perfectos, pero el director no buscó endiosarlas, solo recordarnos al mundo cómo es su vida y cual es su aporte al núcleo familiar. Y lo logró en forma magistral.

viernes, octubre 12, 2018

No todos

No todos los peruanos somos rateros, cochinos, corruptos y saca-vuelteros. El estereotipo hace daño. Y está en nuestras manos, uno a uno, cambiar esa imagen.
Sí, la realidad nos está golpeando fuerte este año. Todos los ex-presidentes de los últimos años - y los candidatos mas fuertes- investigados por sobornos o labado de activos. Y tenemos un congreso repleto de personas que a costa de mantener su inmunidad - y seguir trafeando tranquilos - aprueban leyes para protegerse.
Indigna. Lo que debería ser la excepción es cosa de mayoría. Lo ilicito se vuelve pan de cada día y se crea una coraza de conformismo ante lo indebido.
Pero no todos somos ladrones. Y tenemos que defendernos con ejemplos individuales, de a uno. Perú somos los de a pie. Perú somos todos. Y queda gente honesta.
El otro día, al pie de un parque, encontre un panadero ambulante honesto. Le di lo que creía eran varias monedas de 10 centimos que sumaban dos soles y cubrían el costo de un delicioso buñuelo de manzana. Me devolvio la mitad. Insisti, "señor son dos soles, tenga". Volvió a contar y me las devolvió una vez mas, sonriendo. Entonces cai en la cuenta de que eran monedas de 20 centimos. No quizo cobrar de mas ni aprovecharse de mi despiste.
Esto es el Perú. No importan los políticos corruptos. Perú somos todos. Incluso este panadero viejito, pulcro, honesto, amable y muy limpio. Lo felicité, le agradecí su honestidad, sonreí y pensé: no todo esta perdido. Vamos adelante, Perú.

domingo, abril 29, 2018

La casa de cristal

Vivimos en una casa de cristal. El termino lo acabo de leer en un artículo de opinión (de Fabiola Morales) y me pareció muy preciso. El gran hermano se queda chico y no sé si nos estamos dando real cuenta de lo que pasa o si estamos perdiendo la noción de intimidad.
Partimos del escándalo de Facebook, quien filtro data personal, y llegamos a Mamani y sus videos que lograron la renuncia de un presidente. El punto es que se está haciendo público algo privado y los defensores de la trasgresion de la privacidad son cada vez más.
Sí, cuando hay un delito grave un video puede ser la prueba, pero debe ser obtenida lícitamente. Pero mas allá del caso puntual, hay muchos videos circulando en redes mostrando actos privados o íntimos. La tecnología nos permite grabar con mucha facilidad y compartir contenido en forma pública. Pero lo mas grave, creo, es que la mayoría ni se inmuta: les parece normal y correcto difundirlo todo.

¿Comí un saltado? Ahí está la foto. ¿Me emborrache e hice un papelón en la puerta del restaurante? Video viral con miles de vistas. ¿Violé a una chica en plena discoteca? Cientos comparten el material, lo comenta, se burlan ¿Perdi la paciencia y grité a la cajera del supermercado? Tendencia en twitter. Y ni se diga si sugerí sobornar a un ministro, pues la versión editada copa titulares en toda la tv.
En algunos casos puede ser útil el deseo de ser ciudadanos activos en la denuncia para evitar impunidad, pero hay un límite entre lo correcto y lo incorrecto que se está diluyendo. Una mujer se pelea con el novio y publica en Facebook todos los chats del supuesto canalla para que vean sus amigos lo mal sujeto que era. Capturan pantallas sin reparo y las difunden sin remordimiento.
Las nuevas generaciones crecen acostumbradas a vivir en una casa de cristal en donde, como el gran hermano, todo se filma y se está a expensas del dominio público, de una gran audiencia que consume realidad pop corn en mano, sin remordimiento alguno. Y no sé, pero creo que tenemos que encontrar un límite: proteger nuestra intimidad y respetar la ajena. No solo se trata de que Facebook o las industrian sepan qué desayuno, se trata de poder desayunar sin tener miles de espectadores. Algo tiene que cambiar.

martes, enero 02, 2018

Del odio al amor...

Cuando una herida está abierta, es facil sufrir. Basta un poquito de alcohol para robarnos un grito acalorado, cuando menos. Si ya solo queda una cicatriz seremos indiferentes a provocaciones, pero mientras la herida no sane, cualquier provocación exalta.
Pasa en el amor, pasa en la ficción y pasa en el país. Quienes vivimos los efectos del terrorismo en los '80s lo sabemos. Si, quizas a ti, limeño mazamorrero, no te arrastraron al monte a darte una paliza, pero la luz se apagaba, los coches bomba te asustaban y sufriste el terror de una u otra manera. no sé ustedes, pero yo todavía me asusto cuando hay apagón. Los terroristas eran el peor de los cucos de mi imaginario pre-escolar y el símbolo del MRTA me da hasta ahora panico.
Cuando llegué a la escuela me explicaron porqué esa gente se estaba revelando. Estaban dolidos, muy resentidos porque sufrían muchas carencias y parecia que a nadie les importaba su dolor. les habían hecho creer que matar a los ricos corruptos en el poder era la única solución. la forma de curarlos, decían las monjitas, es dándoles amor, compartiendo con ellos, resarciendo injusticias, mejorando sus oportunidades para salir de la pobreza, creando una sociedad mas solidaria.
Han pasado más de dos décadas y sí, hemos reducido la pobreza extrema en como 20 puntos porcentuales. Sí, Perú se volvió un lugar seguro, prospero, y un campesino, el rey de la papa, puede mandar a sus hijos a estudiar a la mejor universidad dd Londres. Pero no, todavia la herida no está sanada. La corrupción y su gran amiga la injusticia no han desaparecido.
Varios cabecillas terroristas han cumplido sus 25 años de condena y están saliendo para repetir su discurso de odio. Otros han madurado y cambiaron la violencia por la política. Pero no han encontrado una cicatriz, han encontrado una herida en donde el alcohol duele y genera gritos intensos. Los destapes de corrupción de Odebrecht que embarran a todos los partidos políticos sin excepcion (unos más que otros) no solo dividen al país y despiertan el resentimiento, sino que generan malestar, ira, desilución.
No soy nadie para juzgar porqué el Presidente metió la pata y cayó en la trampa del "indulto o vacancia", pero es evidente que la injustia ante la corrupción imperante, el grito de traidor, el reclamo de organizaciones internacionales y la viveza de adecuar la ley para beneficiar al que tiene poder para presionar solo empeoran las cosas. En pocas semanas pasamos de ser el ejemplo de resurgimiento económico a un país en donde se defiende ir contra los derechos humanos - como sucede en Venezuela - y se acusa de caviar o pro-senderista al que simplemente pide respetar el debido proceso, cumplir la ley y los acuerdos internacionales.
No, no soy pro-sendero ni me interesa la política. No, como miles de peruanos, no quiero violencia: solo estamos atónitos e indignados ante la corrupción imperante y la forma injusta y truculenta en que los delincuentes estan manipulando la opinión pública. Si un condenado está a punto de morir, nadie se opone a que le den lo necesario para partir en paz. Si un funcionario público no respetó su vocación de servir sin buscar su beneficio económico que sea juzgado, pero cumpliendo plazos, no bajo amenazas de "si no haces lo que quiero vas a la cárcel asi no seas culpable".  Aquí se está trasgrediendo la ley y se está manipulando a la opinión pública y se está encendiendo una hoguera de odio y resentimiento.
Las monjitas de mi colegio, creo, siguen teniendo razón. El odio se cura con amor, pero un amor expresado en obras que traten de reconvertirnos como sociedad. Esa herida necesita sanar y lo hará cuando mejoremos la forma en que se aplica la justicia. Para perdonar la gente necesita ver que se respeta la ley. Insultarlos ante su indignación por canjes deshonestos solo genera mas división. Gritarle terruco a un universitario que protesta no va a solucionar nada. Empecemos este 2018 intentando ser tolerantes, cordiales al discrepar, cumplidos con la ley y respetuosos ante el dolor ajeno. No creemos caldo de cultivo para ideologías violentas. Pongamos nuestro granito de arena para impedir que los '80s o los '90s regresen. Sí se puede mejorar como sociedad, pero todos tendremos que mojarnos. La cosa es seria.

domingo, julio 16, 2017

Líneas punteadas

Muchos creo que no lo saben, pero existen unas líneas blancas que están en las esquinas con el único propósito de dar un espacio al peatón para cruzar. No son para que los carros se estacionen, sin embargo, la cantidad de gente que las usa para bloquear el paso es impresionante. Solo les importa ganar segundos con centímetros y les vale un comino si alguien no tiene espacio para pasar o si estan bloqueando la rampa para los discapacitados. Y no es extraño incluso que terminen atropellando a algún ciclista por adelantarse al cambio de luz.

Si solo se tratara de gente despistada, que se le chispoteo ver el semáforo, bueno, ya que, sería una minoría tolerable. Lo triste es que me parece más un hábito adquirido y generalizado, un "no me importan las reglas, solo mis deseos" imperante en grandes mayorías. Veo con espánto mucho egoísmo y viveza criolla del que está dispuesto a vivir bajo sus propias reglas sin pensar en las necesidades del prójimo. Es más, soltará sin reparos una propina a la autoridad para resolver el percanse si es que osan con intentar sancionarlo por transgredir la ley. Y no solo son las líneas punteadas, suele darse en todos los aspectos cotidianos de la convivencia ciudadana. Por si fuera poco, lo coronan con orgullo en Facebook con miles de letreros en donde se celebra el haz lo que quieras y vive según tus propias reglas sin importarte lo que le pasa al resto.  

No todo está perdido. Felizmente. De vez en cuando los limeños salimos del egoísmo al que nos hemos acostumbrado y demostramos que podemos ir más allá del yo a ultransa. Lo malo es que es casi como las festividades navideñas, que brillan y desaparecen al pasar apenas un par de días. Lo digo porque, pasada la crisis que el terrible niño costero nos trajo, la enorme solidaridad surgida se diluyó en la rutina. Por un par de semanas la gente abrió su corazón y
corrió presurosa a compartir con el prójimo damnificado desde un tarro de leche hasta pañales, pero luego volvieron al yo me mí, conmigo. Eso quiere decir que podemos, si queremos, ser "gente". Basta con empezar, de uno en uno, a cambiar el chip.

Tú sí... tú no


Justicia es en realidad una palabra muy grande que se define con muy pocas palabras: dar a cada cual lo que le corresponde. Si todos somos distintos… ¿deberíamos recibir lo mismo? No lo creo.
Ese fue siempre uno de los principales talones de Aquiles del comunismo: creer que se puede tomar toda la producción de, por ejemplo arroz, y repartirla en partes iguales a todos los habitantes de un pueblo, sin libertad para, en honor al mérito por tu trabajo, recibir un poco más de arroz o poder ir a la tienda y pagar por uno integral pues tienes una dieta especial para bajar de peso. La libertad de elección es una de las principales perjudicadas cuando se quiere entender la justicia como dar a todos lo mismo sin atender a las diferencias o a los esfuerzos que cada uno pone en conseguirlo. Todos somos individuos distintos y ahí radica justo lo divertido del libre comercio, en que podemos jugar y competir con alternativas diferentes. Para gustos colores, reza el dicho.
La ecuación, sin embargo, se complica cuando aparecemos los discapacitados en la escena. Entonces entran en juego dos palabras - discriminación y preferencias – que suelen incomodar a propios y extraños. La discriminación, a diferencia de la justicia, es un sustantivo que nos habla de dar un trato diferente, pero no para lograr la equidad, sino perjudicando a una persona por su raza, sexo, ideas, salud, etc. La preferencia, en cambio, se trata de dar una ventaja o mayores derechos a alguien sobre algo justamente porque se parte de una situación desventajosa.
En la vida cotidiana de un hogar la atención preferencial se entiende fácil si se cuenta con un hijo discapacitado, pues el cariño al niño “diferente” o “menos favorecido” hace que para todos en casa sea evidente que necesita más ayuda y se la brindan sin reparos, pero en la calle la realidad es otra. La ley obliga a los municipios y a los negocios a dar atención preferencial a los que tienen menos capacidad de espera, pero los usuarios sin limitaciones de salud se quejan porque esperan el mismo trato y no soportan tener que esperar y ceder el paso en la cola. Quieren que se trate igual a quienes no lo son e incluso, los he oído, dicen que es “injusto” que se brinde trato preferencial a quien viene en situación desventajosa.
La discriminación, para un discapacitado, es el pan de todos los días desde que amanece hasta que anochece. ¿Por qué Indecopi multa a un cine por no tener un ascensor? Simple: si tú no pones vías de acceso para alguien que no puede subir escaleras estás limitando el acceso a dicho negocio a las personas que son diferentes. Como negocio le estás diciendo: si puedes caminar, puedes entrar a divertirte, pero si no puedes caminar, no eres bienvenido aquí. Te niego el acceso porque tu cuerpo es diferente. Y como negocio no puedes decir que es “injusto” que te multen por no tener ascensores porque lo injusto es la discriminación, el no tratar de paliar las diferencias. Nadie está tratando de ir contra el libre mercado aquí, al contrario, la autoridad te está diciendo has que tu negocio sea de libre acceso para todos los interesados en acceder a él puedan conocer tu oferta.
En el caso del acceso a los servicios públicos la obligación del Estado es proporcionar a todos los ciudadanos el mismo acceso a ellos, incluyendo señales en lenguaje mudo para los sordos y guías o personal que oriente a los invidentes. La ley incluso ha emitido una disposición que ordena el acceso gratuito a los medios de transporte masivo, la cual no es puesta en práctica aún porque falta un reglamento. ¿Quién asume dicho costo de los viajes gratis? ¿El Estado? ¿El negocio? La discusión sobre la responsabilidad social en torno al tema es compleja, pero lo importante es no perder de vista en medio de ese debate lo que se busca: dar a cada cual lo que le corresponda.
En algunas corporaciones se percibe malestar por las obligaciones que el Estado ha impuesto a favor de los discapacitados. Por un lado está la cuota de contratación – al menos el 5% de los trabajadores en el sector público, haciendo un equivalente al porcentaje de la población que es discapacitada, es decir 5% - y por otro los descuentos o tarifas especiales por tratarse de poblaciones que tienen en promedio ingresos 40% menores que el resto de la población, salvo una minoría que ha tenido la oportunidad de destacarse y salir adelante. El problema es complejo, insisto, porque toca el bolsillo de las arcas públicas o privadas. Si el usuario no paga alguien más tiene que hacerlo. La cuestión es definir a quién, por justicia, le corresponde asumir el citado costo.
Si alguien no puede producir cinco colchas por minuto en la fábrica sino solo dos, pues tiene solo un brazo, ¿debe ser reemplazado por alguien con ambos brazos? ¿Qué pasa entonces con este individuo con un brazo si pierde su trabajo por ser menos productivo? ¿No se convertiría en una mayor carga social tenerlo sin producir al menos dos colchas? ¿Conviene tenerlo ocioso y hacerlo vivir de la caridad si puede producir dos colchas? He conocido un economista destacado que solo tenía un brazo y era totalmente autosuficiente en términos económicos y sabía bien que no era injusto que se le diera oportunidad de trabajar. Injusto hubiera sido ignorar sus méritos intelectuales solo por tener una limitación física…
No tengo la respuesta para todas las preguntas que planteo. Pero creo tener claros varios conceptos. En primer lugar nadie es menos por ser discapacitado, simplemente su cuerpo es diferente: o no escucha, o no ve, o no puede caminar, o no tiene manos fuertes o su razonamiento matemático es el de un niño de cinco años aun cuando ya es adulto. Y ser diferente implica, sí, un trato diferente, preferencial, pero no discriminatorio, pues no estamos en la era antes de Cristo ante alguien que tiene lepra, solo habilidades distintas. Tampoco se trata de generar una cómoda dependencia de la limosna en alguien que puede aportar productivamente a la sociedad.  En la antigua Esparta se tiraba por el barranco al niño que nacía con pocas habilidades físicas. Dos mil años después sabemos que esos niños que no tiramos al barranco tienen derecho a ser felices y pueden – y quieren – aportar a la sociedad con sus habilidades diferentes. Muchos de ellos, como los niños autistas, tienen talentos artísticos excepcionales. La discusión sobre qué reglas deben regir en las empresas y en las instituciones públicas para ayudarlos y cómo se asumirá el costo de dichas ayudas es vital, pero lo más importante es siempre recordar que lo que se busca es darle a cada cual lo que le corresponde y no tratar como igual lo que es diferente.
Y no, no está mal ser diferente y ser tratado como algo distinto. Ser original, único, irrepetible es algo respetable, digno y hasta bonito. Y lo justo es reconocerlo.

sábado, enero 07, 2017

Azul marino

Quien te ama,
Te amará rota, descocida, deasaliñada,
Hecha girones x la vida
Hecha añicos x los genes
Hecha trapo x los gatos.

Quien te ama,
Despeinada, sin café y con ojeras.
O emperifollada, reluciente y con tacones,
Corrriendo, andando o a rastras
Tanto en las buenas como en las malas.

Quien te ama
Ni te cambia x otra más linda al aburrirse
Ni busca pretextos para justificar su huida
Ni te culpara de su actitud violenta.
Ni te humilla, ni te insulta, ni te descarta.
Marcha contigo sin caretas,
vive cada una de sus promesas
Y tu #niunamenos le interesa de a de veras.

Quien te ama,
Quizás no baje la luna,
pero la vera contigo.
Quizás no plante rosales,
 pero sembrara sonrisas.
Quizás no trepe nevados,
pero no odiara tus grietas.
Quizás no mate leones,
pero no arrojará su violenta ira sobre ti.

Quizás no sea azul marino perfecto,
ni modelo de pasarela...
pero sus ojos serán tu refugio,
sus brazos tu mejor escudo,
su presencia tu soporte,
su respeto tu calma
y su amor tu fuerza.

sábado, octubre 22, 2016

Ladrón

Ladron de sonrisas
No apagues más incendios
Ven y fabrica alegrías
Ven y enciende sueños

Quien te dio derecho
A convertir mis risas en llanto?
Quien te dijo que puedes
Desencantar sin reparos?

Ya olvidaste como se desatan
Los hilos de la alegría?
No recuerdas acaso mis pupilas dilatadas
Ante tus labios juguetones?
Se te paso acaso el entusiasmo
Y en deshecho me convertiste?
Son los ríos de sangre y lagrimas
Parte del entretenimiento?

Primavera de ensueños
Ven y desatame.
Liberame del que me denigra
Salvame del invierno.

Nunca más solo objetos,
Ni juguetes descartables.
No mas presas del desfogue
De todas tus frustraciones,
Ni piezas que solo dependen
De tus carnales pasiones.
#niunamenos te digo
nunca, nunca más!

jueves, agosto 04, 2016

Me vendría bien...

Un poco de tu azúcar
Me vendría bien.

Esa cuota de pasión que desbordas
Esos ojos que echizan
Esos labios sonrientes que empalagan
Y Esa empatía que desparramas.

Un poco de tu todo
Me vendría bien

Ese cariño, respeto, admiración y apoyo
Ese mirar con caricias
Esa solidaridad sin palabras
Ese te quiero y valoro a pesar de

Un poco de tu fuerza
Me vendría bien

Eres macho, viril, aspero y práctico
Y no me ves como un juguete.
Eres noble, cordial, fuerte, maciso
Y eso es justo lo que me completa.

Un poco de ti
Valorando un sí, un no o un tal ves
Me vendría bien
A mí y a todas...
#niunamenos
Nunca más .



sábado, julio 23, 2016

Ni una... ni una

No somos cosas de usar y tirar
No somos muñecas para lucir en un anaquel
Ni juguetes del capricho insaciable
Ni adornos bonitos sin voluntad.

Ser apetecible o divertida no es un delito,
Pero tampoco es una obligación entretenerlos.
Lindas, de sonrisa fácil y mirada pícara somos,
Pero autonomas, libres, respetables y valiosas.

Si decimos no es no.
Si queremos reir, llorar, jugar, hablar lo haremos.
Si no queremos algo no pueden coaccionarnos
Y Si no entiendes eres tú el equivocado.

Ni los golpes
Ni los insultos
Ni los gritos
Ni el indiferente silencio
Ni toda la violencia prepotente junta
Nos volveran cosas sin voluntad por respetar.

#Niunamenos
 nunca más.
Basta de impunidad!

jueves, enero 07, 2016

soleado

sin ti
el adorado sol es sofocante,
la luminosidad marchita
y la sequia amarga.

sin ti
las flores no brillan
el cielo despejado, un desierto
y las gotas de rocío, un tormento.

sin ti
el hielo sigue aislándolo todo
la falta de oxigeno un problema de ozono
y la oscuridad un majestuoso e inquebrantable imperio.

contigo
la primavera es eterna,
los días tienen rumbo,
las flores sonríen siempre,
el calor derrite cualquier indiferencia,
el transcurrir de los segundos imposible
y las alegrías intensas
pues llega al fondo de mi alma el sol
y sí, creo en todo lo que debo creer.




domingo, noviembre 01, 2015

Tiempos

Segundos, minutos, instantes.
Para ser feliz un suspiro me vasta,
Un milímetro de cielo en los labios,
Una migaja de sueños revoloteando.

Si retroceder el reloj pudiera
Deternerlo en ese segundo me bastaría
Congelarlo hasta hacerlo eterno
Y no parar de revivirlo.

Segundos pasan
Segundos vienen
Y ese pasado sigue presente
Y el nunca jamás late de prisa
Y mi tiempo es tu tiempo
Y no hay vacíos en mis sueños.

Yomemi...

Andando de aquí para allá en Facebook uno se suele encontrar de todo tipo de frase, una mas acertada que la otra, ya sea Ghandi o Coello. Pero hay algunas (no, no me refiero a los "a veces" de  la rana) que creo que no se aplican en nuestro país. Son aquellas que insistan a pensar en uno mismo como prioridad.
Antes de que se exalten, me explico. Lo normal es que uno piense en uno y en el bienestar de los suyos y que tenga suficiente autoestima como para no dejar que lo humillen. Pero creo que en nuestra ciudad tenemos un exceso de amor propio y esa es la razón  de tanto desbarajuste. Creo que nos hemos tomado demasiado a pecho eso de pensar en uno mismo primero y nos olvidamos que vivimos en sociedad, rodeados de otra gente que también tiene derechos.
Ejemplos, lamentablemente,  sobran. Lo ves en la señora cincuentena que está buscando una torta y desbarata todo el exhibidor del supermercado en busca de lo que le provoca. Saca tortas, las pone en una ruma que arriesga su supervivencia y no las regresa a su sitio. Viene la encargada de la tienda, reniega, acomoda todo, explica que no se puede poner una torta sobre otra, pero ni bien se va, la señora en cuestión lo vuelve a hacer. Sólo le importa ella y su deseo de comer un sabor en específico,  no le importa ni dar más trabajo en la tienda ni malograr el resto de tortas. Hace un desastre y se va tan campante...
Otro ejemplo son los transeúntes y la basura. Porqué razón una persona arroja un papel viejo o la envoltura de un chocolate o la cáscara de un plátano en plena via pública? No saben que alguien se puede caer si pisa una cáscara?  No sólo se trata de ser "cochinos" o "maleducados" , esto va mas allá.  La primera razón es la flojera de caminar o buscar un basurero, de los cuales hay mínimo uno en cada esquina. Yo creo que, además, en el fondo no nos importa el prójimo,  ni la persona que vive en esa calle ni los que se contaminan con el CO2 ni los que tienen que venir luego a limpiar el desastre. He visto tipos muy bien parecidos, con pinta de modelo de comercial, arrojando un hueso de pollo al terminar de comerlo en plena vereda de la Av. Larco, aún cuando había un basurero a pocos metros. Sólo le importaba deshacerse de lo que le estorba y nada más. Y así piensan los cientos de transeúntes que pasan por delante de la reja de mi casa y tiran, hacia dentro de la casa, boletos del bus o envoltura de galletas. No se fijan que hay gente viviendo ahí. Las abnegadas barrenderas pasan 5am recogiendo todo y en mi casa barremos temprano, pero al volver ya hay basura otra vez y no es nuestra, nosotros no la pusimos ahí. Son gente egocéntrica creo, que no piensan en su ciudad, en su comunidad ni en sus vecinos, sólo en lo que les apetece. No miran más alla nó ven el trabajo recargado que dejan a quienes limpian....
El tráfico es también una prueba viva de ello. No hay espacio para avanzar, ponen la luz en amarillo y suacate, el auto acelera y cruza en la intercepción. Sólo le interesa ganar una milésima de segundo para llegar más rápido a su destino y no le importa si atora el tráfico, si no deja pasar a los del otro lado, si complica la vida de cuatro cuadras más atrás...
Yo me mi... conmigo. Así me repetía una tía querida cada vez que yo, cuando niña pequeña,  comía algo sin invitar. Y la recuerdo cada vez que veo poblado Facebook de eslogan que nos invitan a eso, al yo me mi a ultranza. Si viviríamos en una zona donde falta amor propio y existen abusos ante el exceso de generosidad,  bueno, vamos, todos a recordar que primero hay que amarse uno mismo. Pero en una ciudad llena de falta de visibilidad sobre lo que pasa más allá del propio ombligo francamente...

domingo, junio 14, 2015

Y si, en la espalda

Dame un bastón y te digo su calaña, comentaba ella decepcionada. Dame una silla de ruedas y veré su alma, le respondía la otra resignada.

Iba por el estrecho pasillo del supermercado y no podía cruzar pues un gordo renegon bloqueaba el paso de la caja con el carrito de compras, contaba una a la otra. Intentó pedirle permiso varias veces sin éxito, pues no la oía. Los que llegaban detrás de ella, al ver el obstáculo se daban la vuelta por la otra caja, pero ella no podía pasar por tan estrecho espacio. Al cabo de varios minutos, la esposa del gordito reaccionó a su clamor, voltió a verla y le dijo: ¿qué pasa? Por favor, todo el mundo se esta dando la vuelta porque están bloqueando el paso, el no deja nada de espacio para pasar, explico. Hay pues, ¿no ves que no tiene ojos en la espalda? No se queje, no se queje, a que se mete por ahí, esperese... Y siguió justificándolo sin moverse medio centímetro. Ni un disculpe, ni un no de preocupe, pase usted, nada. Y si, la gente va por el mundo sin ver más allá de su nariz, sin fijarse que pisa a sus espaldas, y creyéndose con derecho a no considerar si lo que hace puede afectar a los demás.

Son como los de las 4x4, respondió la otra. Uno empieza a cruzar la pista y si un conductor se detiene para que pases  cuando llegan tres carros más detrás comienzan a romper los tímpanos del barrio con el sonido del claxon. No ven que esa persona no puede ir más rápido y no les importa nada que no sea que les den pase rápido. Y mientras más alto el carro, más desesperado el conductor y más displicente con el transeúnte. No ven más allá de sus narices, no comprenden la limitación del prójimo, y demuestran que su máximo valor es el yo y que el tú con problemas no es su problema...

Hablan...

Tus labios hablan aún sin emitir sonido.
Tiemblan, se endulzan, juguetean y gritan en silencio.
Palidecen y enrojecen al ritmo de tus ojos,
Se contraen y distienden tanto como tus pupilas
Y se roban suspiros sin pronunciar palabra.

Ni rosa, ni gris, ni nube, ni otoño.
Ni chocolate, ni queso, ni sal, ni hielo.
Ni solos, ni tristes, ni indiferentes, ni fatuos.
Sensibles, expresivos, apetecibles, eternos.

Ni tuyos, ni míos, ni ajenos, ni propios.
Transparentes, altivos, violetas, locuaces.
Los miró y los miro y entiendo...

martes, setiembre 02, 2014

¿Quién dijo?

¿Quién dijo que no existes los ángeles?

No sólo existen sino que son de carne y hueso.
Quizás si te los cruzas por la calle te parecen uno mas...
Y quizá en sus propias casas pasan como cualquier defectuoso mortal, pero en realidad son seres capaces de gran nobleza aún en medio de su poquedad.

Se pasan el día ofreciendo su mano al que no puede levantarse.
Dan ánimos aún cuando saben que todo esta muy complicado.
Sonríen y exigen en forma absolutamente equilibrada a pesar de quejas y reclamos.
Pero por sobre todo respetan, quieren,  apoyan, acompañan y reparan.

Sus alas permiten volar al que no camina.
Sus ojos marcan el sendero del que no anda.
Sus labios solo saben animar al que despierta de una pesadilla.
Y sus manos te enseñan que no existen los imposibles, que todos somos héroes.

Son terapeutas, maestros,  guías, sanadores, compañeros, guardianes, entrenadores...

Pero por sobre todo ángeles.