viernes, junio 22, 2007

¡Una vez más!!!


Una vez más como el cangrejo, para atrás, me dice un compañero en la redacción. Y sí, la noticia es alarmante. Ahora resulta que el congreso aprobó – con 70 votos a favor y solo 10 en contra - las relaciones sexuales entre un adulto y un menor de edad mayor de 14 años.

¡Por favor! El ejecutivo debería observar la norma. Esperemos que eso ocurra en los próximos 15 días, que es el plazo legal establecido para que Alan García regrese la norma al congreso y pida que vuelvan a debatirla o que la corrijan.

Generalmente los violadores se disculpan, una vez que son denunciados, diciendo que “hubo consentimiento por parte de la jovencita” o “somos novios y nos amamos”. Y es pensando en ellos, los agresores, que los congresistas han aprobado la citada norma.

Hasta ahora, si un adulto tenía relaciones con una menor de edad era enviado a 25 años de cárcel. Un poco fuerte la pena, es cierto, pero al menos ayudaba a desanimar al tipo con malas intensiones. Pero con la nueva ley, entiendo, si un adulto tiene relaciones con una menor de edad no estará realizando un acto inmoral y no tendrá pena de cárcel alguna.

Eso quiere decir que si su hermanita es seducida por su profesor de música y luego es obligada bajo chantaje a hacer lo que el profesor dice y por temor deja que ocurran cosas impropias… cuando se decida a denunciarlo no podrá demostrar agresión física y el juez terminará dándole la razón al profesor, quien se declarará fervientemente enamorado de la niña.

Por algo son menores de edad. Por algo es ilegal, en todo el mundo, que un adulto tenga relaciones sexuales con una menor. Por algo el matrimonio de menores de edad escandaliza a muchos. Por algo son los padres responsables de los actos de sus hijos. Por algo a las mamás no les gusta que su hijo de 15 tenga como grupo de amigos a puros jóvenes universitarios…

¿No se supone que la ley tiene que proteger en primer lugar a quienes aún no tienen madurez suficiente para tomar sus propias decisiones?

PD: Una de cada tres menores de edad en el país ha sufrido abuso o ha sido forzada a tener relaciones con algún adulto. Esas cifras pertenecen al Perú. Y en la mayoría de los casos, las agresiones vienen de los familiares. Si bien es cierto que en las capitales de departamentos hay mayor formación y madurez en los jóvenes, quienes deciden qué hacer de una forma más informada, lo cierto es que en muchos casos las niñas o niños terminan "consintiendo" sin ser realmente conscientes de lo que ocurre o por temor. La ley no puede hacerse pensando en los que si tienen consciencia de sus actos. Tiene que hacerse pensando en todos. Y pensando en no facilitar el delito. Es por eso que tal como fue planteada es contraproducente. Por lo menos debe modificarse.

miércoles, junio 20, 2007

Nada que ver

¿Sabían ustedes que los vendedores ambulantes de las esquinas limeñas son casi diez mil y venden por lo menos 40 millones de soles al mes entre todos? ¿Sabía que cada uno de ellos obtiene un aproximado de 15 soles de ganancia diaria y que repone su mercadería dos o tres veces al día? Lo escuché temprano en la radio. No puedo citar la emisora porque el ruido que emitía el viejo ómnibus me impidió descifrar quien, entre “tú eres lo que yo más quiero” y “volveré”, hablaba al otro lado del micrófono.

Acto seguido, casi por instinto, volteé a mirar por el empañado vidrio a los variopintos vendedores ambulantes, muchos de los cuales recurren a las más emotivas historias, desde hijos en el hospital hasta la falta de empleo por ser expresidiarios, para vender sus productos. Chocolates de marca, lapiceros chinos, pop corn, maní, títeres, manuales de cocina y hasta la famosa lupa de bolsillo de oferta son ofrecidos a los transeúntes al predecible precio de un nuevo sol.

A los pocos minutos bajé del micro y me crucé, como de costumbre, con la señora de los guantes, el vendedor de huevos de codorniz y el relojero. Pasé, una vez más, a mirar los titulares y me espanté con las intensiones de Fujimori de postular al senado japonés. Nadie les puede negar astucia….

Finalmente, como todos los días, llegué a la redacción y abrí mi diario. Y, ustedes comprenderán, me entretuve en la sección espectáculos porque vi la foto de mi galán favorito, Tom Cruise. Acto seguido miré los programas recomendados y si, recordé que como estamos martes, no hay nada que ver.

¡Misericordia! A los señores de Sony no se les ha ocurrido mejor idea que seguir la moda de las multinacionales de adaptar la programación televisiva a la realidad local. Genial si estamos hablando de producir nuestras propias comedias dramáticas en donde se refleje la realidad que vivimos en el tercer mundo y se critique con un poco de gracias nuestras carencias. Pero crear un programa políticamente incorrecto en donde se recoge toda la mala educación con unos dibujos animados altamente groseros no era necesario. ¿Debemos estar orgullosos de que la adaptación de la programación a nuestra realidad implique vulgaridad extrema? ¿Para distraernos de la monotonía diaria necesitamos dibujos deformes recogiendo las lisuras callejeras?

Es recién ahora que no tenemos nada que ver…


p.d. Disculpen el desorden en la cabecera. Estoy tratando de rediseñar mi blog y me está tomando harto trabajo entenderme con blogger. Cualquier ayuda bienvenida

jueves, junio 07, 2007

Nunca está de más


Ya es oficial. Mi cuerpo no necesitaba leerlo en letras imprenta para tener conocimiento del problema. Han pasado ya muchos años, no se cuantos exactamente pero asumo que son por lo menos tres, en que no se registraba esta temperatura. Allá en Europa y en Norteamérica pasaron por un calor extremo, pero acá en Sudamérica estamos al revés: nos congelamos de frío. ¡Y eso que estamos recién en junio! ¿Cómo será agosto? Brrrrrrr....

Las cosas son como son sin necesidad de que lo diga un experto ante los medios de comunicación. Por eso, cuando alguien quiere decir "su propia versión sobre lo que ocurre en la realidad" aunque la evidencia demuestre lo contrario, nadie le cree. Bueno, a veces, por increíble que parezca, el poder de manipulación, sugestión y el dominio del lenguaje es tal en algunas personas, que son capaces de convencerte de que en realidad no hace tanto frío. De hecho, cuando niña, tenía una amiga que me decía: "tienes que repetir en tu cabeza varias veces ¡la leche no quema! y luego tomártela rapidito y vas a ver que no quema".

En fin. En Lima tenemos frío. Somos un país con alto índice de pobreza. Tenemos abundantes recursos naturales y Machu Pichu es maravilloso. Existe un concurso vía web en donde se puede votar para incluir a la ciudadela inca como una de las siete maravillas del mundo. Para seguir con la nota patriótica, ejem, ejem, los invito aquí a votar por nuestra ciudad. Sí, no es necesario que una página web reconozca como una maravilla al Cuzco para saber que es un lugar precioso, lleno de magia y encanto, pero siempre viene bien un certificadito que nos ayude a motivar más visitas de turistas ...

miércoles, mayo 30, 2007

Tesoro Incaico



El principal legado de los Incas al mundo no fue el oro ni la plata. La principal riqueza que ellos tenían era la papa. Ese es el mensaje que leemos hoy los limeños por todos lados. ¿A que se debe tanto alboroto? No es porque es hoy la elección de la reina de la papa en el mercado central, sino porque se celebra - primera noticia - el día de la papa. Resulta - tal como informa el lindo cuento que lanzó Wong y del cual he tomada prestada la excelente ilustración - que la papa existió en nuestros suelos miles de años antes de volvernos sedentarios. Es un producto puro de los andes peruanos, en especial de la zona cercana al LagoTiticaca, que ni Europa ni Norteamérica conocieron hasta luego de la llegada de Pizarro.
Según cuenta Alfonsina Barrionuevo, en la cerámica Nazca se encontraba ya retratada la planta como gran protagonista. Y los alfareros Muchik la incluyeron también, pero en forma humanizada. Para cuando llegaron los españoles era un alimento habitual de los indígenas y les llamó la atención por su amorfa figura. "raíces redondillas, golosina para los indios" dijo en su momento el cronista Juan de Castellanos.
Dice la historia que los españoles no le hicieron mucho caso a la papa. Mientras que otros productos de América como la piña caribeña sí que fueron tratados como exquisitez, a la pobre papa ni la miraron mucho al llegar a España. Sin embargo, en épocas de pobreza extrema en Europa se dieron cuenta de su valor nutritivo y de lo fácil que era cultivarla en distintos climas y las sembraron en grandes cantidades. Entonces los españoles empezaron a comer papas fritas y finalmente terminaron creando la receta de la popular tortilla de papas.
Hoy en día, en todo el mundo se comen cientos de papas fritas. Ya sea en un restaurante de comida rápida o en una bolsita, no hay quien no guste de ellas. Lo bueno sería que se pudieran preparar todas acá. Si tenemos como 400 millones de soles en producción de papas (las cuales son para auto consumo en su mayoría) es muy probable que pudiéramos atender, con la tecnología indicada, gran parte de esa producción acá. Incluso, entre las 2500 variedades de papas que existen en nuestro país, tenemos una que es multicolor. Es decir, cada hojuela de papa sale con aros de varios colores y al freírla es tan rica como la perricholi o la amarilla. Ya está envasada y con suerte se consigue en el Aeropuerto...
En el Centro Internacional de la Papa están trabajando en el tema. La idea es conseguir producción de calidad homogenea que pueda ser procesada en las máquinas. Por lo pronto, las papas fritas en bolsa (snacks) vendidas en Lima son fabricadas acá en el Perú, pero aún no se consigue volumen suficiente como para abastecer a toda la región, menos aún a norteamérica. Eso beneficiaría directamente a los agricultores más pobres de la sierra. Ojalá lo logremos... ojalá.

pd. recomiendo, a los que no lo tienen, canjear el cuento de la papa en el supermercado. Está genial!!!
pd2: te cuento Rox que es una colección de ocho cuentos de ocho productos peruanos y en cada uno la fruta o verdura en cuestión cuenta su vida...

viernes, mayo 18, 2007

Arbolito


La intensidad y variedad de tus verdes me encantan. No digo que me enamoran, para no sonar muy exagerada, pero es casi esa la sensación. Quizás es por la presencia de más oxígeno, o por las caricias del viento, o por la frescura que los envuelve... pero mi alma goza cuando los contemplo. Es como si nos recibieran con una sonrisa.
Buenos Aires tiene eso y mucho más. Un ambiente de bohemia que encandila, una Florida llena de tiendas y un dulce de leche convincente. Además la gente es muy amable, los bailarines callejeros de tango una constante y aún no hace tanto frío.
Evité repetir el mal rato de que un taxista me engatuzara con "pesos falsos" y opté por caminar tanto como pude. Ciertamente debía tener por ratos cara de extraviada porque más de uno se me acercó a decir "¿Vos no sos de aquí?" o "¿Qué estás buscando?" pero bueno, lo importante es que al final llegué a visitar todas las calles que quería visitar.
¿Qué si me llevo un mal recuerdo? No, ninguno. Quizás la pena de saber que en un sitio tan lleno de árboles tan lindos haya perdido la vida un grupo musical peruano que justamente era especialista en cantarle al arbolito donde estaba escrito tu nombre y el mío....

Sólo sé que espero regresar pronto...

viernes, mayo 11, 2007

porque...



porque
cuando estube con hepatitis me visitaste todos los días

porque
cuando el susodicho no me hacía caso tu me consolaste siempre

porque
terminabas con rimas todos mis poemas

porque
siempre sonreias aunque te doliera la cabeza

porque
comprendías los defectos ajenos y escuchabas sin criticar

porque
eres una excelente persona que todos admiramos

por todo eso

antes de partir rumbo a mi buenos aires queridos

te deseo

¡Feliz Cumpleaños primita!

miércoles, mayo 02, 2007

Vanguardias de la Emancipación

Por razones diversas propias de las complicaciones del periodismo, me encontraba yo en 28 de julio esperando un bus que me acercara al diario. Apurada como siempre, preferí empezar a caminar por la avenida Lampa para llegar a Emancipación. Como eso de estar ahí inmóvil con cientos de amigos de lo ajeno era un riesgo, asumí que al moverme correría menos peligro.

Unos pasos más allá empezó mi taquicardia cuando, en lugar de cruzarme con un vendedor de choclos sancochados, me topé con un vendedor ambulante de armas. Ahí, casi al pie del palacio en donde se supone se decide quien ha sido justo y a pocos metros de donde se consiguen todos los títulos falsos que uno pudiera imaginar, estaba tan campante un hombre mostrando navajas y pistolas al mejor postor.

Luego de avanzar presurosa, me topé con una bandada mañanera de criminales. Cual manada, iban con paso torpe, ropas viejas y miradas incisivas. “¿Qué hacen tantas personas juntas, sin prisa alguna, paseando sin rumbo, buscando problemas?” me dije mientras baje la velocidad al mínimo para no tener que cruzármelos.

Asombrada, vi a las jovencitas que “alquilan” sus celulares en una esquina. Letrero al cuello y risa en los labios, las casi niñas estaban despreocupadas buscando clientes sin prestar mayor atención a las continuas bandadas o pandillas que circulaban por el lugar.

Al parecer, los diversos grupetes de chicos no habían dormido y su circulación a las ocho de la mañana tenía más apariencia de búsqueda de víctimas para “continuar la juerga”. Los pocos “oficinistas” vestidos de traje bajaban asustados de sus taxis y prácticamente corrían al interior del palacio, como si dentro de él se pudiera encontrar la paz.

Convencida ya de que nunca debí haber circulado tan temprano por esas calles, llegué a Emancipación con el alma en la boca. Ahí estaban el vendedor de lupa de bolsillo de oferta, los lustrabotas, el cieguito con sus controles remoto universales, la gordita que te ofrece pesarte en una pequeña balanza y el cojo de los chocolates. Suspiré aliviada al encontrarme con mis habituales informales.

Al rato mi sorpresa fue mayor cuando, pasando al canillita, ví un llamativo letrero en donde la modernidad había llegado. La dueña, con el orgullo de quien descubrió la pólvora, invitaba a los transeúntes a la cibernética. “Balanza Digital” rezaba el letrero imponente, marcando la diferencia. Sí, era una balanza casera puesta en el piso como las demás, pero por la supuesta exactitud que ofrecía su sistema, costaba el doble: nada menos que veinte céntimos (0.05 centavos de dólar).

Luego de sonreírle a la orgullosa dueña de tan alta modernidad la calma volvió. Estaba aliviada al ver a mis habituales desconocidos, quienes me parecieron hasta inofensivos a pesar de la mala fama de la calle Emancipacion. Contemplé entonces los titulares de la prensa en donde destacaban la matanza realizada por un joven asiático en una universidad norteamericana. Y sentí a norteamérica tan cercana...

jueves, marzo 29, 2007

El día en que descubrí que existes

No era la primera vez que me subía a su taxi. De tanto conversar, se podría decir que lo conocía. Pero así son las sorpresas. De pronto hoy, al regresar de una entrevista, descubrí su otro oficio.
Todo comenzó cuando nos entretuvimos hablando sobre porque tendría que mudarse en estos días. Al parecer, en vísperas de la Navidad pasada se quemó su casa. Felizmente detectó el incendio a tiempo, porque regresó a las once de la mañana para recoger su traje.

- ¿Y porqué regresó tan temprano?
- Es que en los meses de diciembre tengo un trabajo muy especial al que me dedico solo esa temporada y que ha cambiado mi vida por completo.
- ¿No hace taxi esos meses?
- No, soy Papa Noel en un centro comercial
- ¡Que lindo! – comenté entusiasmada yo, que como saben, me encanta la Navidad.
- Si es un trabajo hermoso que ha cambiado mi vida por completo. Me encanta pasarme horas conversando con los niños. Cuando mis hijos eran pequeños a mi no me gustaban mucho los niños, pero ahora estoy esperando tener nietos.
- ¡Qué bien! – agrego mientras me detengo a observar sus sonrosadas mejillas y su particular cuerpo regordete.
- Y me han sucedido cosas increíbles, maravillosas, estupendas. Si le contara…
- Cuénteme señor
- Bueno pues. Le voy a contar – suspira y me mira de reojo por el retrovisor mientras una marcha de las que nunca faltan detiene indefinidamente nuestro paso – Fue en el año 2005. Estaba yo tranquilo, conversando con cada uno de los niños – y mire que yo no me demoro lo que haga falta para conocerlos un poco – cuando se acercó una pequeñita de cinco años. Ella me dijo papa noel yo no quiero pedirte un juguete. Quiero pedirte otra cosa.
- ¿Qué quería la niña?
- Me dijo que para Navidad deseaba su papá viniera al hotel.
- ¿Al hotel?
- Sí, parece que ella todo este año ella estaba viviendo con su mamá en un hotel y su papá – no sé por qué razón – estaba viviendo en la selva. Y ella lo único que quería era poder volver a ver a su papá. Entonces yo le dije que si ella tenía fé y le pedía todas las noches al niño Dios que su papá viniera en Navidad el niño Dios la iba a escuchar y le traería a su papá. De pronto su mamá muy molesta se acercó y le dijo que porqué estaba tanto rato hablando conmigo y que no ilusionara a la niña con cosas que eran imposibles.
- ¡Que amarga la mamá!!!
- No sé que le habría pasado a la señora francamente. Bueno, la niña se fue con su mamá y no la volví a ver en ese centro comercial. Varias semanas después, vísperas de Navidad, estaba yo con dolor de muelas y me había ido a decirle al vigilante que me compre una pastilla cuando a lo lejos vi a una familia – mamá, papá e hija – que me esperaban. El señor se acercó y me dijo que quería tomarse una foto conmigo. La niña corrió a abrazarme y emocionada me dijo: “¿No me reconoces? Yo vine el otro día”.
- ¿Era la niñita?
- Era ella. Emocionada me contó que su papá había podido venir para Navidad. Yo felicité al señor por haber venido y le conté sobre el inmenso cariño de la niña para con su papá. El hombre empezó a llorar emocionado porque por fin había podido ver a su hija luego de más de dos años…

Los manifestantes se alejaron, el auto avanzó y el conductor siguió contándome otras historias más, cada una más enriquecedora que la otra, mientras yo, emocionada, contemplaba cómo la vida de este hombre se había llenado de felicidad desde aquel día en que decidió vestir el traje de Papa Noel.


Pd. Y bueno, yo sé que ahorita es más importante discutir el TLC o la locura de derogar impuestos y que la Navidad ya pasó, pero espero me perdonen la regresión temporal. El hecho acaba de ocurrirme y no me pude resistir de guardarlo nueve meses. Y si quieren contactar a este Papa Noel original, me escriben y les doy sus datos.

viernes, marzo 23, 2007

Siendo el día de la discriminación

Cuando los vi, sujeté fuerte mi cartera y traté inútilmente de arrimarme a pesar de que no había ya más espacio libre. Fue una reacción casi intuitiva.


Apareció de pronto. Subió rápido las escaleras y se medio acostó (eso no era sentarse) en el sitio del costado. Muy, muy sucio. Pelo largo despeinado. Polo ancho, roto, percudido y arrugado. Short en iguales condiciones. Y un trapo en la mano que parecía haber limpiado la grasa de miles de autos.
Su mirada estaba perdida. El cobrador le pidió pasaje y como el hombre ni le contestó, el chofer le gritó que se baje. Gesticuló con la mano y salió del ómnibus tambaleándose, no sin antes recorrernos con esos ojos idos.
Al instante el chofer cerro la puerta del ómnibus. Y el hombre, muy drogado, no se le ocurrió mejor idea que arrecostarse en la puerta del vehículo, inconsciente de que si este arrancaba sufriría las consecuencias. Yo ya había soltado la cartera y lo contemplaba dolida, angustiada, preocupada.
Entonces recordé las palabras de Fede, quien afirma estos sujetos son producto de una sociedad corrupta, endeble, dañina. Y en parte comprendí que tenía razón. Si bien la decisión de drogarse o no depende de uno, a veces el entorno te empuja con demasiada fuerza a ello.


Subió pausado, como pidiendo permiso a cada pie para avanzar. Tenía unos lentes inmensos, medio rotos, todos empañados. Era bastante regordete, con mirada esquiva y estaba muy, pero muy transpirado. Su chompa era vieja y bastante percudida. Sus zapatos muy gastados. Y sus manos, un tanto sucias, sostenían fuertemente al diario, como si de una joya preciosa se tratara.
Se sentó frente a mí. A los pocos segundos sacó un lapicero y le dio un par de besos. Sin importarle – o sin darse cuenta – que lo miraran como a un extraterrestre dio un par de lamidas a su desgastado y mordisqueado lapicero azul. Como siguiendo un ritual mágico empezó a desdoblar su diario con mucha delicadeza. Abrió el crucigrama y empezó a revisar, sumamente concentrado, todas sus respuestas. De tanto en tanto apretaba fuerte el lapicero y remarcaba una palabra. Así se la pasó todo el viaje.
Bajamos en la misma esquina sin que el se percatara de mi existencia. Ya en la vereda no existían los vendedores ambulantes ni los taxis tocando bocinas ni los lustrabotas. El iba casi saltando, mirando al piso, sin pisar la línea, rumbo al diario.
Entonces recordé que cuando era niña me encantaba ir jugando a que perdía si pisaba la línea. Y lo miré con una sonrisa, comprendiendo que no era un “anormal” como delataban las miradas de los transeúntes que nos cruzábamos. Era alguien especial. Incomprendido y apartado, aún a pesar de su inocencia.

viernes, marzo 16, 2007

¡Burócratas!!!

Iba rumbo al diario y me detuve unos segundos para leer un titular en donde anunciaban, como todos los meses, aumentos para los jubilados. Y no es que todos los meses les aumenten el sueldo, sino que todos los meses, dos diarios en particular, se dedican a vender sus ejemplares a costa del anhelo de las personas de la tercera edad por encontrar una mejora en sus ingresos.

Entretenida estaba en dichos pensamiento cuando un señor de la tercera edad me distrajo. Estaba al costado mío y conversaba vehemente con otro señor, un tanto más joven que él.

“El problema es que los funcionarios estatales se creen particulares. No es así les dije. Ustedes son empleados públicos y deben actuar al servicio del pueblo. No son empresa privada”, afirmaba casi a gritos mientras movía aireadamente las manos.

En aquel instante me provocó intervenir, pero dado que estamos en el centro de Lima y la seguridad no está precisamente garantizada, caminé rápido, mientras disertaba en mi interior al respecto.
No sé qué opinan ustedes, bloguers lectores, pero creo que el problema justamente es que los empleados públicos y las entidades públicas no funcionan como las privadas. Cuando compañía A desea vender más que compañía B procede a mejorar al máximo su nivel de productividad, consigue la última tecnología para lograrlo, y engríe al cliente a más no poder. En cambio el empleado público se entrampa en poner cientos de sellos a cientos de papelitos que circulan por cientos de escritorios para poder atender el pedido del ciudadano, quien si se harta de tanto esperar puede – como máximo – asistir a un ente supervisor a quejarse.

Como no tienen un competidor que haga las cosas mejor, y cada cinco años salen del asiento dispuestos a embarrar con discursos políticos a su opositor, disculpan su ineficacia en la brevedad del tiempo que estuvieron a cargo.

¿Cuál es el problema de que el empleado público busque la calidad en el servicio al igual que el empleado privado? ¿Cuál es el problema de que se le pida rentabilidad impecable en cada proyecto y se valore su trabajo por la eficacia de la gestión y no por el partido al que pertenece? ¿Por qué no deben las empresas publicas modernizarse y funcionar igual que las privadas?

Insisto en que más de un país en Latinoamérica necesita sobre todo buenos gerentes y buenos administradores a cargo de las entidades públicas si quieren de verdad mejorar el nivel de vida de sus ciudadanos…

Igual podríamos empezar los ciudadanos dejando de exigir paternalismo estatal…

lunes, marzo 12, 2007

Algún día...

Lúgubre, cuadrada, gorda y sosa. Negra retinta y exenta de estética. Poco funcional y zalamera. Es muy antipática para andarla siempre en la cartera y poco elegante enchufarla fuera de casa… sin embargo a veces es muy necesaria. Ayer volvió a hacerme falta. Aún así no me resigno a sacarla a pasear porque es demasiado pesada.

Eran cerca de las seis cuando sonó el garfild (sí, aún tengo mi timbrado navideño sonando) y no pude hablar más de veinte segundos. El celular se apagó. Para variar, se había acabado la batería. No pude llamar desde el fijo porque el número está en la memoria del bendito celular. No pude ver a quien estaba de paso por Lima porque no me alcanzaron los veinte segundos para anotar la dirección. No pude recargar el celular hasta llegar a mi casa, cuatro horas después, y ya era muy tarde.

Cuando más la necesita uno, falla. En estos tiempos en que el estar siempre comunicados se convierte en algo primordial, la carencia de comodidad en los cargadores sigue siendo un problema mayúsculo. Cuando inventen pilas desechables en pequeña escala - no contaminantes - capaces de dar vida al celular por mínimo 48 horas… me avisan

jueves, marzo 08, 2007

Originalidad

Podría dedicar este post a contarles que ha empezado el frío matutino muy pronto en Lima, o que el taxista que me tocó hoy me reveló secretos increíbles de un polémico político, pero como no me constan más que de chisme, mejor lo dejo ahí. Más bien quiero unirme al grito de protesta y armar más ruido del que ya se armó ayer en la prensa y en la televisión.

Recogí mi diario en la puerta, como hago todos los días, y caminé sin prisa alguna, rumbo a mi escritorio, cuando la noticia de la portada del diario me detuve en seco. ¡No puede ser! - dije espantada.

Lo conocí cuando tenía apenas cinco años y nunca me olvidé de él. Cuando entré a su oficina acompañando a mi papá, sentí un poco de miedo. Todo era de madera oscura, había poca luz y en la vieja radio sonaba música de la que escuchaba mi abuelo.

Recuerdo que todos los miedos se me fueron cuando el enorme y regordete señor se inclinó hacia delante en su escritorio y - tras abrir un cofre inmenso - me invitó un chocolate. La media hora se pasó volando y tras varios chocolates, nos fuimos.

La siguiente vez que lo volví a ver también fue pura alegría. Llegó a la casa de campo del abuelo en un auto de lujo. Tras una pausada bajada del auto (el sobrepeso lo hacía caminar con dificultad) nos miró a los niños, nos sonrió dulcemente y sacó una caja enorme de pasteles. Sólo en la pastelería había visto yo tanto dulce junto. "Este señor gordito si que es bien buena gente" - pense.

Además de los dulces - que era lo único que me interesaba a mí en aquel momento - el señor bajó una caja con unas botellas negras. Todos mis tíos lo saludaron como si se tratara de un rey y lo agasajaron a lo largo de la tarde, mientras observaban las botellas, bebían y conversaban de cosas de lo más abstractas. Aparte, nosotros vivíamos un festín de crema pastelera, fresas, chocolate y nueces.

No sé que opinan ustedes, pero alguien que llena de azúcar la boca de un niño se gana su cariño por siempre. Yo escucho su nombre y sonrió. Y no solo yo. Todo limeño que haya ido a la bodega de su familia para degustar su vino o pisco lo tiene en alta estima. Y no es para menos. Desde 1880 fabrican uno de los mejores piscos peruanos.

Indigna, por decirlo suavemente, lo que le está sucediendo. Resulta que nuestros estimados vecinos chilenos, Juan Pablo Queirolo en particular, se les ha ocurrido el mes pasado la genial idea de inscribir la marca Pisco Queirolo en Chile para comercializar y vender el aguardiente que produce dicho señor con un logo muy parecido al logo peruano del antiquísimo Pisco Queirolo.
¡Que falta de originalidad! Ya bastante incómodo es que se dediquen a exportar su licor usando el nombre que a Perú pertenece. Como ya expuse con anterioridad aquí, en la época pre inca los alfareros tenían unas vasijas para el agua a las que denominaban "piskos" y en donde, cuando vinieron los españoles y trajeron las uvas, colocaban el aguardiente producido en dicha zona, donde también habitan unos pájaros a los que en quechua llamaban "pishcu". Cuentan los cronistas del siglo XVII que a los pobladores de dicho lugar y al licor que producían se le denominó Pisco. Por tanto, el pisco es el licor peruano producido en dicha zona. El aguardiente de Piura o Trujillo no es Pisco. Y el aguardiente de Chile no es Pisco. ¿Y encima ahora van a usar el nombre de una marca peruana para vender su producto? ¿Es tan difícil inventar un nombre diferente? Creatividad señores….


(P.D. A todas las colegas, amigas, primas, bloguers y demás damas que pasan por aquí hoy les deseo un muy feliz día de la mujer.)

jueves, marzo 01, 2007

En torno a los infiltrados

Lunes 26, 8:30 a.m.

Ibamos el taxista y yo contentos hablando de “Los Infiltrados”, como es lógico en un día como hoy, y como ocurre en todo el planeta tierra, en donde no se habla de otra cosa que no esté relacionada con el Oscar. De pronto, la sonrisa se desdibujó de golpe. Ahí estaban en la radio comentando el reciente nombramiento de Alva Castro como ministro del interior. Nada menos que quien fue ministro de economía en la época nefasta previa al intento de estatizar la banca en el año 1988, cuando la inflación reinaba en nuestro país y Alan García cumplía su primer gobierno.

Hombre con varias dudas planteadas en más de una oportunidad por sus opositores, Alva Castro personifica lo que menos le gusta a la gente del entorno aprista de Alan García. Es - digámoslo elegantemente - el menos favorito de todos los compañeros.

Justo ahora, cuando el Perú está siendo comparado con países exitosos de la región por su camino hacia arriba en la economía y contamos con la mirada dulce del Banco Mundial sobre nosotros, viene un nombramiento en el gabinete con sabor a malos recuerdos. Cierto es que está lejano al sillón de comercio exterior y al sillón económico, pero ponerlo a cargo de la seguridad del país sin la experiencia previa es preocupante.

El taxista coincidía conmigo en que mejor hubieran buscado algún técnico especialista en manejo del comando policial, o a otro aprista no tan conocido. Mejor aún, hubieran optado por algún miembro de otro partido, como lo era la ministra saliente. Pero no.

Y hablando de errores, el taxista y yo preferimos regresar al Oscar y discutir sobre porqué Babel obtuvo sólo un Oscar o porqué Penélope se quedó sentada. En lo que sí coincidimos es en que la traducción de TNT fue aceptable (aunque siempre extrañaremos la emoción de Ludmir), la conducción de la anfitriona suficientemente cómica (aunque si me preguntan a mí, Seinfeld fue mucho más gracioso) y sí, de lejos la mejor película animada fue la de los pingüinos. Y no, no queremos infiltrados partidarios…

sábado, febrero 10, 2007

Cuesta Arriba









Laura llegó con sueño por la culpa de quienes decidieron reinvertar la salsa cubana. Tras penosas infinitas horas de espera en el aeropuerto, muy interesantes exposicionesde trabajo y extravíos en calles desconocidas, fue sometida a la fatigosa tarea de observar a bailarines profesionales por tiempo indefinido. Acabado tremendo sufrimiento la pobrecita Laura tuvo que resignarse a perder su nombre, llorar a mares ante el excesivo costo de las llamadas internacionales y descubrir el encanto d la historia del pueblo mexicano sin la cámara fotográfica en mano.

A pesar de tantas tragedias – que en realidad fueron todos sucesos cómicos – decidió aceptar el reto de subir los cientos de escalones de la Pirámide del sol y de la luna (260 empinadísimos escalones de subida, 260 de bajada y otra vez 200 de subida y 200 de bajada una vez más).

Mientras tomaba té helado y merendaba almendras bañadas en chocolate se reencontró con la Indiana Jones que todos llevamos dentro y volvió a sentirse una vez más la chica scout que algún día fue.

Y subió.

Y subimos todos.

Y en su mente reinaban las palabras de Rudyard Kipling:“cuando ofrezca tu camino solo cuestas que subir (…) y precises sonreír aún teniendo que llorar

(…) descansar acaso debas, pero nunca desistir”.

Y ahí estaban los colegas dando ánimos, tendiendo la mano, poniendo el hombro, diciendo algún chiste, o simplemente esperando. Solidarios con los que se quedaban atrás para poder gozar todos juntos de un mágico momento.

Y no miento si les digo que valió la pena. No importa que el vendedor de artesanías los siguiera en todos sus pasos, ni que hubiera tanto sol, ni que hayan dormido apenas tres horas, ni que la siguieran llamando Laura, ni que el TLC no tenga cuando concretarse…



Esa fue una estupenda experiencia.



martes, febrero 06, 2007

Rumbos recurrentes


Cuando uno va y viene de un lado a otro – algo usual en este vivir apresurado del nuevo siglo en el que según decían se iba a acabar el mundo - encuentra muchas veces lo mismo. Sobre todo si no se sale de Latinoamérica.

Fui unos días a la tierra del cacao y me parecía que no había salido de casa. No sé sí les hará mucha gracia el comentario a los mexicanos, pero son muy parecidos a los peruanos. México es casi Lima. Y Lima es casi México. Bastante más chica Lima, claro está, pero similar en tráfico, desigualdades, ajíes y publicidades. Y bastante más barata, sobre todo si de hablar por teléfono hablamos. Pero esa es otra historia.

- El hombre es siempre el mismo - comente tras un suspiro a mis variopintos acompañantes, representantes de Sudamérica toda.

- ¿Y eso? - me dijo asombrado el colombiano, director de una revista, a quien las reflexiones existenciales no le parecían típicas de tan bulliciosa peruana.

- Somos todos sujetos deseosos de encontrarle un sentido a nuestra vida. Buscamos una razón para vivir. Y si la perdemos, la desesperanza puede ocasionar hasta el fin de toda una sociedad.

El diálogo se prolongó por varios minutos. Y las risas, bromas y repetición de anécdotas tuvieron que esperar un largo rato para resurgir. Sucede que veníamos regresando de Teotihuacán, la "Ciudad de los Dioses", y nuestro guía (un aplauso extra para él) nos estaba revelando su versión sobre la misteriosa desaparición de todo un pueblo.

Fue en el siglo II cuando esta civilización se ubicó en la zona. Con el paso del tiempo empezaron a construir casas, palacios y pirámides. Creían en el Dios Sol y en el Dios Agua. Ofrecían sacrificios humanos a los todopoderosos pidiendo la fertilidad de sus tierras. Oraban pidiendo no les faltara el agua. Pero en el siglo VI el tiempo les fue adverso. Las tierras se secaron. Llegó el hambre y la pobreza. ¿Tanto esfuerzo, rezo y sacrificio para nada? Sintieron que el Dios Sol y el Dios Agua los abandonaban. Sintieron que los sacerdotes, clase privilegiada, los había engañado. Sintieron que quien guiaba su camino estaba desorientado. Y en el siglo VII desesperaron.

Cuenta el guía - cuyo nombre me fue muy difícil de memorizar - que el pueblo se reveló. Fueron, quemaron a los sacerdotes, destruyeron los palacios VIP, gritaron su dolor y partieron. Los pocos sobrevivientes a tan desagradable hambruna y sequía, desesperados, partieron cada cual por su lado, buscando algún pueblo cercano en donde pasar la noche. Ya no tenían una fe que los mantuviera unidos.

Años después, cuando otros pueblos llegaron a Teotihuacán, lo encontraron vacío. Sin sangre derramada, sin agua esparcida y sin alma alguna habitando en ella. Y hoy, miles de turistas la contemplamos, recorremos y fotografiamos. Y nos alejamos sin prisa, quejándonos de la destrucción de la capa de ozono, preguntándonos cuando acabará el conflicto en el medio oriente y alarmándonos porque un joven suicida se subió a un puente para acabar con su vida.

Más tarde contemple México desde lo alto y la vista no era tan diferente. Gente que va y viene, corriendo, viviendo, sufriendo, soñando y despertando. Gente con y sin rumbo. Gente con y sin esperanza. Gente que, como los teotihuacanos o los mochicas, necesita tener una razón para vivir.





miércoles, enero 31, 2007

Meme sin meme


Luego de casi 18 horas sin dormir, estoy en veremos. Digo, estoy en una cabina del aeropuerto, la cual cobra 7 veces más la hora de lo que cuesta ordinariamente el consumo en la bulliciosa Lima. Luego de días de ardua concentración hago un pare momentáneo y antes de que me tumbe el sueño y me deje el avión no me pude resistir a dedicar unos minutos a este agradable y apetecible rincón en búsqueda de rumbo. A ver si ahora puedo visitar a algunas de mis amistades bloggers. A ver si finalmente me trepo al avión y viajo. A ver si no me quedo dormida intentando explicarles que es muy agradable encontrarse gente amable y sonriente aun cuando todo parece patas arriba, gente que te hace menos difícil una madrugada en sala de espera y que al menos parece dispuesta a solucionar todos tus problemas.
El propósito del presente post es cumplir con el encargo de Esther, pero cumplo y no cumplo. Sucede que en mi pc hogareña tengo a mi lindisima sobrinita apachurrando a su efelante, y por más que quiera no puedo poner su imagen aquí, porque las fotos de los niños no deben subirse nunca a un blog por seguridad.
Abro un ojo un poco más, levanto mi cabeza y me explico. El meme - que por cierto me pareció genial - es poner cual es la imagen que tienes en el escritorio y explicar porqué la elegiste. Y bueno, yo elegi a mi sobrinita porque es linda, porque es mi sobrinita, porque es muy buena niña y ....

- "Despiertese señorita! ya pasó una hora de alquiler

- "Si jefe, dejé el artículo listo en el mail...."

- "Señorita"

- ¡Todos invitados a seguir el meme!!!

miércoles, enero 17, 2007

Castillo de arena


Al llegar a Colán, lo primero que vemos, luego de sonreír ante la sonriente bahía adornada con palmeras y casas de playa, es el pueblo, al borde del cual crece un antiguo y arenero templo. Por lo grande, parece sacado de una ciudad antigua y pegado ahí en medio del balneario. Es la construcción más enorme del pueblo en donde los pescadores artesanales duermen la siesta en sus pequeñas casas de adobe.

Cuando era chica, nos parecía toda una aventura ir los domingos. Había que treparse al carro – son por lo menos dos kilómetros desde la playa hasta el pueblo – y ponerse zapatos. Había que dejar el agua y ponerse vestido. Pero no se nos hacía tan pesado pensando en buscar el momento para subir al campanario.

El templo estaba casi en ruinas. Todo él se destartalaba. Las pajas del techo, las paredes de piedra y las puertas parecían caerse en cualquier momento. Uno entraba y sentía que viajaba en el tiempo. Nos sentíamos Indiana Jones en uno de sus viajes fantásticos. Y ni bien terminaba la misa corríamos al peligro, a trepar esas casi escaleras que llevaban al campanario, desde donde se podía ver toda la playa. Aun cuando nos decían no suban, ahí estabamos nosotras gritando, temblando, casi cayéndonos, pero finalmente llegando a subir para mirar la playa.

Con el paso del tiempo la prohibición al campanario fue formal e iniciaron la reconstrucción del templo. Miles de dólares donados por el gobierno alemán, entre otras instituciones más, hicieron posible el milagro de no ver el templo derrumbado. Tomo varios años y mucho esfuerzo del comité pro restauración evitar el derrumbe.

Los documentos y estudios históricos realizados no mienten. Es el primer templo construido por los españoles cuando vinieron al Perú. Y es el primer templo construido en todo sudamérica. Es una reliquia histórica. Al parecer los españoles que vinieron y pusieron una cruz marcándolo como territorio español, vivieron ahí un tiempo y construyeron el citado templo. Pero luego, miraron la punta de la bahía y decidieron poner la ciudad allá, en Paita. Así construyeron templos más grandes, casas más grandes y armaron el puerto que aún hoy funciona en Paita, quedando Colán solo como una playa a donde ir para descansar.

No obstante, la historia no ha terminado. El templo no está completamente reconstruido. La sacristía está al borde del desplome. Las imágenes de santos requieren retoques de pintura y no todo es color rosa. Por si fuera poco, un documento “se extravió” en la región y no se pudo concretar una nueva donación. Y mientras el dinero no llegue, el tiempo sigue haciendo estragos.

No es una catedral, no es un elegante palacio, ni es visitada por miles de turistas. Es toda color arena, toda piedras y cañas, toda pasado detenido en el tiempo. Es hermosamente rústica, sencillamente playera, simplemente nuestra. Y no les extrañe que si algún día me caso, lo hago allá.

miércoles, enero 10, 2007

jueves, enero 04, 2007

todos a una

Como bajada de reyes quiero compartir - y así cerrar el capítulo fiestas - la geníal iniciativa que tuvo Matías, de la BBC. El nos propuso escribir una historia navideña en un mes, aportando cada uno dos párrafos. Recordé mis épocas de scout, cuando alrededor de una fogata íbamos inventando una historia y a su turno cada quién agregaba nuevos detalles...Y así fue. Matías inició el círculo y luego todos fuimos colaborando hasta cerrar con bombos y platillos. Cooperamos, nos conocimos, interactuamos... fue genial.
Aquí les copio el cuento para que lo lean todos los bloggers que vienen por acá. Nos encantará conocer sus opiniones sobre el mismo...

Matías
Era diciembre y hacía frío. "El tiempo está loco", murmuró Antonio cuando escuchó el viento golpear con insistencia la ventana.
Miró el calendario -uno de esos baratos, "regalo" de una mercado mayorista- y confirmó lo que ya sabía: faltaban 10 días para la Navidad y aún no había decidido qué le diría a Ana cuando llegara el momento.

Carta Náutica
Se casarían en enero, pero acordaron: sin la estabilidad económica de ambos la boda se postergaría.
Entonces ¿cómo explicarle lo que para él significó la reciente fusión de su empresa? Deseaba un libro de Autoayuda sobre cómo confesarle a tu novia un despido en vísperas de tu última Navidad como soltero. Se río con ganas.

El Cubano de la Isla
A lo mejor debería buscar en los sueños alguna pista sobre su futuro. Sin embargo después del despido su inconciente se había convertido en una fábrica de absurdos. En su último sueño se le había aparecido Riquelme disfrazado de Canguro.
¿Qué podía significar algo así? Podía ser un indicio de cualquier cosa... Regalar un canguro, una camiseta de fútbol, un viaje a Australia. La idea le llegó de pronto como una premonición. Con sus últimos ahorros debían viajar a Australia.

Roberto Álvarez Galloso
Antonio decidió pasar por la agencia de viajes Boca Tur donde trabaja su primo Roberto. En la agencia presentó su pasaporte y logró un arreglo de una semana en Australia para Ana. El arreglo incluía una carta para la embajada.
Antonio paso por la embajada y logró una reunión con un representante. La reunión salió positiva y le dieron la visa para él y para Ana para viajar hacia Australia.

Letra Suelta
Al día siguiente, Ana permanecía quieta en su cama. No quería levantarse. No quería trabajar. No se sentía bien. Pensaba en los días que se vendrían. Habrá sido una decisión correcta, pensó mientras escuchaba por la radio que un ex dictador había fallecido.
A los pocos minutos se levantó y de inmediato tomó el teléfono móvil y quiso comunicarse con su adorada y encantadora abuela Dora, quien se encontraba en la ciudad de Lima, Perú.

Acuario
Al levantar la bocina, Ana recordó aquellos momentos cuando era una niña, tenía el consuelo de su abuela cuando era reprendida por alguna travesura, y quiso escuchar una vez más la voz que nunca dejó de fluir amor y palabras de sabiduría, eso le llenaba a Ana de un espíritu de optimismo y fortaleza para seguir adelante. Sabía que al hablar con ella se sentiría respaldada como cuando era una pequeña.
Mientras tanto Antonio ya imaginaba un mundo de fantasías con su viaje a Australia, ¿Tal vez sería un cambio de vida para ambos?, ¿Podría encontrar nuevas oportunidades?

¿A Dónde Vamos?
Pero Ana apenas si pudo cruzar unas cuantas palabras con la abuela, porque para variar, se le acabó el saldo en un par de minutos. En ese instante sintió un vacío en el estómago y volvió a echarse a la cama, derrumbada. ¿Y si no conseguían trabajo en Australia? ¿Y si viajar era un error?
Media hora después, arrastrando los pies, se animó a salir. La palidez de su rostro asustaba. Al dar vuelta a
la llave y mirar el incipiente sol, una inocente voz la distrajo. Un pequeño de cinco años buscaba a San Nicolás.

La Propaladora
Todo sucedía tan rápido. Habían pasado algunos días, no sabía cuántos, desde que Antonio le contó lo de su despido y se había desencadenado esta nueva aventura loca de probar suerte en Australia. Recién ahora, al ver a este chiquito parado, mirándola con enormes ojos negros, Ana se dio cuenta de lo tonta que había sido al sentirse desesperada.
Julián el hijo de sus vecinos le recordaba que mañana era Nochebuena y no importaba si vivirían en otro país, lo que valía era estar juntos, unidos. Ahora que lo pensaba hasta podría ocurrir... un milagro de Navidad.

Trazos de piel
Con tantos días de intensos cambios, había olvidado la Navidad. ¡No podía creerlo!, -¿Qué ha pasado conmigo y con Antonio?-se dijo-. Fueron los ojos inocentes de Julián que la hicieron detenerse de sopetón y reaccionar.
Quizás el milagro de Navidad estaba comenzando. Ana se acercó al niño, acarició su cabello, como si con eso le agradecía su vuelve a la vida y a la esperanza que había ido dejando en el camino. A un día de Navidad allí estaba la clave.

Casiopea, o historias de una realidad alternativa
El recuerdo de su abuela, su fe en aquel niñito nazareno que estaba por nacer y la certeza de querer seguir sus sueños hasta donde fuera posible le dieron el valor para hacer lo que nunca hubiera imaginado, y así mientras comenzaba con los preparativos para la cena de navidad llamó a Antonio
Juntos decidieron pasar la mejor Navidad hasta entonces vivida antes de partir, reunir a sus familias, amigos y parientes, compartir su tiempo y su alegría por el nuevo rumbo que estaba tomando su vida, había caramelos y abrazos para todos, sonrisas y palabras de alegría

Sara
Entre música, anécdotas y una que otra bebida, cada uno fue recordando como Antonio y Ana, se habían conocido y como fueron uniendo los lazos de la amistad, hasta convertir tus amigos y mis amigos en “nuestros amigos”.
Y aunque Ana se sentía feliz de ser la anfitriona algo en su interior la tenía intranquila, no sabía si era emoción o inseguridad. Antonio mientras tanto, pensaba si talvez no era el viaje lo correcto, sino simplemente regalar una camiseta de fútbol.

Gordita linda
Ana se aísla por un instante, observa a todos hablando animosamente, se esconde en el baño unos minutos…en el espejo se encuentra con una imagen borrosa, la mirada que grita preocupación y las ojeras profundas traducen el insomnio…Recuerda a su abuela: "sigue tu corazón hija", fue lo último que le dijo antes de salir de Perú.
La sangre de Dora en sus venas es suficiente excusa para negarse a hacer algo de lo que no está convencida.
"Basta, esto no es lo mío!" – se dice a sí misma - sale del baño y mira fijamente a Antonio…"¡no viajo!" – le dice, bajo la mirada pasmada de todos – "no quiero aventurarme en un viaje sin sentido, me quedo aquí y tengo un par de proyectos que seguro podré echar adelante. Si te quieres ir lo respeto, pero yo me quedo!"

Blógico
Aún en medio de aquel silencio que parecía eterno, y bajo las miradas interrogantes de los que estaban allí presentes, Antonio se acercó a Ana tratando con un abrazo de aliviar el cansancio y la angustia que reflejaban sus sollozos.
"Ya, está bien", susurraba Antonio mientras sus brazos apretaban con más fuerza a Ana. Aquel momento pareció haber congelado el pasar de los minutos, tanto así, que nadie notó el mensajero que con un sobre en la mano había entrado a la sala y presenciado todo. -Perdón, busco al señor Antonio García, tengo un paquete para él-.

Eduardo
¡Oh! ¡Qué momento especial!, se escuchó entre el murmullo de fondo.
Ana y Antonio se miraron como interrogándose. Ana toma la iniciativa, como para develar el misterio, ensaya en forma espontánea un tono de voz firme y amable: "Deme por favor el paquete"... y he aquí la sorpresa inesperada.

Jessica
Ana dijo: Gracias, mientras tomaba el paquete, y ambos dejaron la sala silenciosamente. Abrirían el paquete a solas. Antonio estaba sorprendido al leer el nombre del remitente, mientras ella le miraba sonriendo dulcemente, y dijo en silencio: "Estos son mis planes."
Era una caja de madera, aún se podía sentir el aroma del bosque en él. Encontró una nota, una pequeña nota que decía: “Caminamos juntos”. Ana dijo sollozando de alegría: “No podía esperar hasta hoy para decírtelo y preparé este regalo atrapando el tiempo para los dos“.

A doce horas de distancia

Se miraron a los ojos y enseguida supieron lo que significaba todo eso. "Caminando juntos". Necesitaban estar preparados. No era inseguridad sobre el amor que sentían el uno por el otro, era la incertidumbre del futuro, el instinto de sobrevivencia en un mundo inestable, donde ellos querían triunfar sin dejar de soñar.
Los primeros días de enero Antonio salía de viaje a Australia con la caja de madera en la maleta, guardada como un tesoro, y la promesa de volver a ver a Ana al año siguiente en Navidad. Sería un año difícil a 18 horas de distancia en avión. La noche de Antonio sería el día de Ana, y viceversa, sin embargo, allí estaría la caja de madera con olor a pino y repleta de recuerdos.

La hormiguita
Antonio comprendió que, a partir de ahora, aquella caja de pino era su única, su más valiosa propiedad, porque Ana había depositado en ella algo más que los recuerdos compartidos: su esperanza.
Por eso se apretaría el corazón para transformar la nostalgia del ayer en la ilusión del mañana, el gran momento en el que tendría a Ana de nuevo entre sus brazos. Y reflexionando en ello, sintió que la energía de la vida penetraba de lleno en su alma.

Planeta atabex
Los días de enero llegaron y con ellos el triste momento de la separación. Nada había preparado a Antonio para lo que vendría; al aterrizar en Australia, sintió una gran sensación de extrañamiento: todo su entorno carecía de significado alguno. Sólo la cajita de madera que le había regalado Ana le recordaba que no era una pesadilla sino su nueva realidad.
Al cabo de un año Antonio tuvo dinero suficiente y regresó a casa e hizo sus sueños realidad junto a su adorada Ana. Ana y Antonio pasaron la mejor navidad de su vida y días después se casaron. La primera noche en su nueva casa Antonio volvió a tener el mismo sueño de hace un año. Esta vez el canguro se transformó en un ave de alas enormes que volaba hacia él.
Al despertar Antonio miró a Ana y sonrió complacido porque esta vez si estaba seguro del significado del sueño.

Fin

viernes, diciembre 29, 2006

Buena onda


Matías se acercó sin vergüenza y con una sonrisa nos ofreció el oro y el moro. Sus largas trenzas doradas brillaban tanto como el sol y sus transparentes ojos se confundían con el mar. Confieso que me interesó más su rostro que sus collares, pulseras y aretes. Con un castellano masticado y una sencillez impresionante se entretuvo en una conversación eterna. Había salido de Alemania cinco años atrás para viajar por el mundo. Tenía ya un año en el Perú viviendo de lo que vendía. Andaba escaso de equipaje y comodidades. Le bastaba con un buen plato de comida, la compañía de su amada, la lealtad de su perro y un lugar donde dormir. No quería, ni necesitaba, ni se angustiaba por nada más. No parecía vicioso ni nada por el estilo, tan solo un hippie feliz, despreocupado, super buena honda. Le compré unas medallas y me regaló un anillo, hecho al instante, con una luna y un sol enlazados, como adivinando que eso una vez significó mucho para mí. Créanme que se le veía tan contento…

Martha, tan piurana como el algarrobo y tan trigueña como menuda, no sabe molestarse. Al menos parece vivir siempre en las nubes. Tan descomplicada y despreocupada, que te relaja el solo hecho de contemplarla sentada en su mecedora o apoyada en el mostrador. Escucha, sonríe y entrega. Ni más, ni menos. Y ni bien te vas sale volando por la ventana para recorrer el océano entero, sin límites posibles. El otro día entré a comprar alguna minucia, pero como no tenía sencillo para el vuelto, con la mayor naturalidad del mundo me dice “luego me das”. Así sin más, sin nombre ni apellido, sin pasar la dorada por el lector, ni caras serias, ni carta notarial de garantía. La desconfianza y malicia a las que me tienen acostumbrada en la bulliciosa Lima no corre por sus venas. Aquí la gente es tan diáfana…


¿Serán tus aguas, Colán adorada, las que contagian tanto encanto y tanta paz a todo aquel que tocas?