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lunes, octubre 15, 2007

Transparencia


La semana pasada nuestro presidente anunció que el Consejo de Ministros aprobó el crédito de 22 millones de dólares para comprar las primeras 40 mil computadoras para niños en zonas rurales y subvencionar la compra de computadoras a 100.000 profesores. Ahora solo falta que el congreso apruebe la operación.

De entrada es una buena noticia saber que se va a posibilitar a los niños el acceso a la tecnología de una forma económica (el software es gratuito y las computadoras salen a 130 dólares). Según lo que nos hemos enterado, luego de conversar con los implicados en el tema, los objetivos son positivos (usar la tecnología al servicio de la educación y desarrollar programas que puedan ser usados en todo tipo de computadora y no solo en las de la olpc) y se está cumpliendo con capacitar primero al docente.

En la wikipedia hay una interesante historia que nos cuenta cómo se desarrollo el programa piloto en Arahuay y las dificultades que se encontraron. Hay incluso historias de niños inquietos que mostraron mucho interés en las computadoras y hasta se tranquilizaron un poco (al estar más entretenidos).

En la revista PC World salió el mes pasado una evaluación de un ingeniero sobre los equipos potenciales de uso en dichas zonas rurales – la xo del proyecto olpc y la classmate del proyecto Intel – y dio a ambos equipos un puntaje parejo. Ambas son buenas y tienen sus propias ventajas y desventajas, aunque la xo demostró ser un tanto más apta para condiciones extremas (se carga sin energía y resiste mejor el sol y el polvo).

Luego de ambas lecturas, uno se preguntaría por qué hay tanta gente que le molesta mucho que se gaste un poco en entregar computadoras a los niños. Y entonces encuentra uno denuncias como la del catedrático de la PUCP pone en su blog y se entiende la desconfianza ante el gobierno aprista.

Hemos conversamos con algunos conocidos de la industria, quienes dicen no haber recibido la cuestionada solicitud de compra excluyente (diseñada para que apruebe solo la xo), pero más allá de las investigaciones que se puedan hacer, lo importante es que mañana en su presentación pública el ministro de educación sea muy transparente y nos muestre a todos que no hay razones para desconfiar, que el plan tiene buenos objetivos y buenos contenidos incluidos y que se cumplirá con todas las normas legales en el proceso de licitación.

Lo dije antes y lo repito: los niños de zonas rurales merecen una mejor educación y está en manos de los adultos el dársela.


p.d. En la región ya hay varios intentos. Más detalles aquí

martes, julio 03, 2007

¿Por qué no?


El domingo íbamos de paseo por la plaza San Miguel cuando encontramos un pequeño tumulto en torno a un objeto verde. Como buenas chicas curiosas, mi sobrinita y yo, nos acercamos presurosas a ver qué estaban diciendo. Luego de más de media hora nos retiramos rumbo al supermercado convencidas de la viabilidad del proyecto. Y no tanto por lo que escuchamos, como por lo que vimos.

Desde mayo hay toda una polémica inmensa en torno a la posibilidad de que el Estado compre computadoras para regalárselas a los niños pobres. Y son dos las opciones en disputa: la olpc (proyecto de Negroponte) y la ClassMate (Intel). Bueno, en realidad son tres opciones: la olpc, la Class Mate y la nada. Sí. Porque un buen grupo de pensadores proponen que no se les compre ni regale nada a los niños. ¿Por qué? Según dicen, las computadoras serían robadas en su gran mayoría, los maestros no les darían ninguna utilidad provechosa a las mismas, sería mejor comprarles alimentos y no gadgets tecnológicos, algunos padres de familia preferirían vender el equipo de su niño para tener efectivo durante el mes, los niños no mejorarán su nivel de comprensión de lectura por tener una laptop, y “n” razones más.

Y sí, varios de los informes periodísticos que han salido en diarios y revistas sustentan los argumentos de los detractores, a quienes no les falta razón cuando dicen que no sirve de nada regalar computadoras si no hay todo un programa bien estructurado (pedagógicamente hablando). Sin embargo, también es cierto que no todos los niños pobres son hijos de vendedores de drogas. Existen, por lo menos, tres tipos de niños con pocos recursos económicos. Por un lado están los más sufridos, los hijos de delincuentes que viven en barriadas y son obligados por padres prepotentes a “entrar” al “negocio” familiar. Por otro tenemos al provinciano progresista, que deja su tierra para buscar un mejor futuro a su familia y que hace hasta lo imposible por darle lo mejor a su hijo. Y finalmente, pero no menos importante, está el niño de las afueras, que vive en un pueblito, que no conoce lo que es vivir con teléfono y debe caminar dos horas para llegar al colegio.

¿Merecen esos niños la posibilidad de ser educados? Por supuesto. ¿Sería contraproducente regalarles una laptop? En teoría no. A excepción del pequeño niño de barreada que tiene un padre adicto, en la mayoría de los casos sacarían el máximo provecho al equipo. Y estoy segura que no intentarían vender el equipo. Por el contrario: cuidarían como oro la posibilidad de que su niño conozca más. Y eso sobre todo en las zonas rurales, en esos pequeños pueblos en donde no tienen lujos pero te agradecen con los mejores potajes la más mínima muestra de aprecio.

El domingo pude ver como los niños, con una facilidad asombrosa, cogían el equipo y en tan solo segundos sabían exactamente qué hacer con él. Era un XO (Negroponte), pero podría ser también una Class Mate. El punto es que los niños saben sacar partido a un equipo pensado en ellos. El problema, señores, no son los niños. Aquí el único problema son los adultos. Sí, el problema es que los profesores sepan sacar el máximo partido al equipo y aún cuando estén lejos de la cosmopólita Lima, puedan acceder a la misma cantidad de información a la que acceden los capitalinos. Y eso depende de cómo diseñen los políticos el plan pedagógico….

Ojalá que está vez no se repita la historia y los niños no se vean perjudicados por problemas de adultos.